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lunes, 19 de mayo de 2008
Rockabilly
El rock and roll clásico de los primeros años 50 siguió evolucionando y adquiriendo mayor velocidad y furia, volviendose más salvaje y juvenil, acorde con el carácter de los teenagers, pero haciéndose quizá menos bailable. De esta manera llegó el rockabilly, que es al rock and roll lo que el hillbilly es al country (de ahí el nombre), y es que muchos de sus artistas atajaron por el camino de en medio, pasando directamente del hillbilly al rockabilly, a veces sin que se pudiera establecer su frontera (gran ejemplo de ello en este aspecto, y que influiría en muchos músicos de, ahora sí, auténtico rockabilly posteriores, serían las familias Maddox y Carter de los años 40, con sus técnicas para tocar hillbilly y su forma de cantar). Tampoco hay que olvidar la influencia que el rhythm & blues tuvo a la hora de expresar ciertos sentimientos a la hora de cantar. Del mismo modo, un rockabilly más rústico y puro podría decirse que proviene directamente del bluegrass, solo que electrificando sus bastos instrumentos y modernizando las letras, aunque hay que decir que el sentimiento del blues y el gospel también ha sido determinante en su nacimiento. Su sonido característico, aparte de la velocidad, se basa en la conjunción de una guitarra eléctrica (picando las cuerdas, más que rascándolas) con tenue distorsión y efectos de eco (gracias a los nuevos amplificadores EchoSonic) y el slap del contrabajo (una técnica a base de tirones y agarrones de las cuerdas). Solo más tarde se la añadiría la función rítmica de la batería (que para algunos intransigentes es, ya de por sí, una herejía), muchas veces en su forma más básica de caja y platillo o semi-batería (característica también casi única del género). Es el contrabajo el que ofrece una función rítmica casi esencial, así como la voz solista que suele hacer hipos, tartamudeos y gallos, para rellenar, divertir, provocar y ampliar las sensaciones rítmicas. Además el cantante improvisa la carga en las sílabas según la situación, dándole un tono más sensual o humorístico según le apetezca. Todos los músicos, al unísono, se mueven, saltan o hacen malabares sobre sus instrumentos, convirtiéndo los conciertos en una hedonista fiesta perpetua que es lo que en origen era el rock & roll. Las letras amplían su temario, hablando ahora no solo de amor y otros tópicos, sino de peleas, alcohol, desencuentros generacionales e incluso sexo. Todo esto redunda en un desenfreno y un salvajismo que impactó y cambió la música para siempre. Baste recordar lo que contaba un boquiabierto veterano cantante country mientras veía a su telonero, un nuevo cantante de rockabilly: "¡Ha roto más cuerdas de la guitarra en la primera canción que yo en toda mi carrera!". Aquel joven era Elvis Presley. Y es que, por más que les pese a algunos ignorantes, es Elvis su creador, al mezclar el rhythm & blues y el country & western y hillbilly de forma natural y acelerada, aunque Carl Perkins está más considerado como el padre del género gracias a su "Blue suede shoes" (1956), tema que lleva ya todas las características del género. De todas formas un más carismático Elvis popularizó esta canción a nivel mundial. El terminó rockabilly (escrito en principio rock-a-billy) tardaría en popularizarse, llamándosele en principio fast western bop, o bebop hillbilly, entre otros indefinidos y poco afortunados epítetos. El primero que empleó la palabra rockabilly con acierto fue el pincha-discos de Washington D.C. Don Owens, desde mediados de 1955. Luego se asentó con fuerza gracias a temas que lo incluían, como el inmortal "Rock-a-billy boogie" de los hermanos Burnette (los cuales llamarían a sus hijos, nacidos casi a la vez, Rocky y Billy. Rocky no desmiente que fuera por amor al género, pero Billy mantiene que les pusieron esos nombres por dos boxeadores de la época: Rocky Marciano y Billy Dunn), "Rockabilly gal" de Hayden Thompson o el "Rockabilidad", de Los Llopis en el mundo hispano. De hecho, ya en 1957 se produjo una película, bastante mala por cierto, llamada "Rockabilly baby". El caso es que a los intérpretes citados siguieron otros de gran talento en esta época dorada del rockabilly, que duró hasta 1959. A partir de aqui la masiva llegada de grupos vocales y edulcorados ídolos para adolescentes, que volvieron a acomodar un tanto al rock, unido a la tragedía que se cebó, cual castigo divino, con todos los astros rockabillys (hospitalización de Perkins, retiro por matrimonio de Wanda Jackson y Janis Martin, muertes de Cochran, Holly, Valens, Bopper, Burnette y, posteriormente, Vincent, encarcelación de Berry, locura de Little Richard, caida en desgracia de Lewis, mili de Elvis, etc...) dejaron al sub-género como algo pasado de moda, y los pocos supervivientes que quedaban se vieron obligados a reciclarse cantando country o baladas románticas. La llegada en tromba del pop británico a mediados de la década parecía que lo iba a rematar definitivamente. Sin embargo Elvis siempre deslizaba algun rockabilly en sus películas de los años 60 por lo que gracias a los nostálgicos y a la gente coherente con sus gustos hacían que siempre le quedase un hilillo de vida. En Europa se mantuvo más o menos con dignidad gracias a los muchos aficionados de Inglaterra, Francia o Alemania que nunca olvidaron a sus ídolos del otro lado del charco. En Estados Unidos, por el contrario, sobrevivió solo en pequeñas tabernas del sur y medio Oeste, y en las pequeñas ediciones de discos que se hicieron gracias a modestos sellos como Marvell, que fueron sistematicamente ignoradas por prensa y público, y otras de algo mayor tirada del sello King. Luego grupos como Sha-Na-Na intentaron mantenerlo vivo a base de bromas a principios de los años 70, pero realmente eran considerados como unos locos o unos bufones que tocaban música de la Edad de Piedra. Precisamente por aquellos parajes empezaron a surgir nuevos grupos al amparo del revivalismo, que nació gracias en parte a la temprana muerte de Elvis, su Rey, en 1977, ahora si apoyados por prensa y multinacionales del disco. Fue, por ejemplo, en ese mismo año, que irrumpió Robert Gordon haciendo sensacionales versiones de clásicos y dando a conocer a toda una generación en todo el mundo aquel tipo de música. Surgieron grupos por todo el planeta, aun más salvajes y rápidos que los de los años 50 en una oleada que se ha dado en llamar neo-rockabilly, una verdadera Edad de Plata de este tipo de música cuyo buque insignia fueron los Stray Cats. Se veian rockers por todos lados, también es España (país donde se vivió una verdadera edad dorada y de donde salieron grandes grupos del género como Rebeldes, Loquillo & Trogloditas o Gatos Locos, por citar a los de más éxito y calidad), pero en los años 90, por el fluctuar de las modas, empezaron a desaparecer grupos y rockers como si un virus mortífero los hubiera atacado. Los amantes del rockabilly que quedaron, empujados por un instinto de supervivencia inconsciente, optaron la mayoría por suavizar las formas, vistiendo pantalones de térgal anchos y haciendo desaparecer patillas, pelo largo y tupé a base de gomina en un equivocado movimiento estético llamado hep cat (de ahí no me bajo del burro, los que iban así en los años 50 eran los pijeras. No os enfadeís, cada uno va como le sale de la punta del nabo) que se situaba entre la elegancia teddy y la dureza rocker. Estéticas aparte, que al fin y al cabo no son sino la decisión libre de cada cual, como debe ser, en el siglo XXI se vive cierto resurgir del rockabilly, con miles de grupos que salen hasta de debajo de las piedras, nada de lo cual queda reflejado en los medios de comunicación, y que hace imposible nombrarlos a todos. De todas formas quisiera hacerlo con aquellos que aportaron su granito de arena al rockabilly y que, sin embargo, su carrera profesional fue tan insignificante que no tengo datos para hacerles una entrada propia en este diccionario (hasta que podamos aportarlo). En los años 50 eran gente como Alan Lee, The Dixie Harmonairs ("Honey Hush", 1955), Glen Cooper ("Sugar mama", 1956 y "Just rockin´", 1957), The Storms ("Canteen baby", 1957), Gene Simpson & the Rockabillies ("Blue baby boogie", 1957), Johnny Bernatt ("Seven days of the week", 1957), Sonny Russell, Bobby Mack, Sue & her Elm Valley Boys ("West Virginia boogie"), Billy Prager & his Caravans ("Everybody´s rockin´", 1958), Hank England ("My little kangaroo", 1958), Tony & Jackie Lamie ("Wore to a frezzel", 1958), Johnny Phelps ("Tom Katt", 1958), Hank Rector ("I´m gonna let you go", 1958), Harold McKinnon ("Little jump joint", 1958), Linden Day ("Sugar rock", 1959), Carman Taylor, Howie Strange, Miss Preaches James, Dick Banks, Sammy Lara & the Skytones, The Cat ("Calhoun", 1959), Jimmy Patrick ("$20 dollar bill", 1959), Sony Cole, Ronnie Newton ("Workingman´s blues", 1959), Robert Williams & the Groovers ("Lord Mufflers", 1959), Bob Grady ("Granny tops´em at the hop", 1959), Little Joey Farr, Buddy Miller, Russell Bridge, Joe Montgomery, Buddy Watson ("If I had a woman", 1959), Gary Engel ("Money honey", 1959) o Jerry Paul ("I want back my ring", 1959 y "Step out", 1960). En los años 60 Pat Davis ("Spinner hub caps", 1960), Evert Songer ("California rock", 1960), Ronnie Burton ("Somebody´s been babyen my baby", 1960), Burrie Manso ("My woman", 1960), Bubba Ford ("Wigglind blond", 1960), Carl Junior ("Look who´s lonely", 1960), Gene Walker ("I go ape", h. 1960), Jim Caraway ("Cry little boy", 1961), Chucklin´ Chuck Sloan ("Too old rock & roll", 1961), Jim Alley ("The great pretender", 1961), Ray Clark & the Demons ("Little Betty Twist", 1962), Ulysses L. Baxter ("Beautiful woman", 1962), Red Le Blanc ("I love her, right or wrong", 1962), Bob Harris & the King Four ("Bertha Lou", 1962), Ray Salter ("Truck drivers dream", 1963), Jack Holt ("Moonshine still", 1963 y "Keep a movin´ on", 1964), Donnie Bryan & the Raging Storms ("Great balls of fire", 1964), Don Agee ("My car´s faster than your car", 1964), Grover Gaddie ("High steppin´ daddy", 1965), Pat Minter ("We´re here to stay", 1966), Bill Pollard ("Nite spot rock", 1966), Walter "Maniac" Stone ("I´m not good lookin´", 1967), Bob Leers ("You think you´ve got trouble", 1967), Pat Coleman ("A mixed up Santa", 1967) o Floyd Mack ("I like to go", 1969), etc...
Los Beerbellys cantan y resumen la historia del rockabilly de forma genial en "That´s rockabilly" (2006). Gracias a Miguelón por el fantástico montaje.
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