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Fernando Lavado, natural de la region de Cataluña (España), fue un niño prodigio pues con solo nueve años ya acompañaba a un mago en sus espéctaculos para entretener al público en los descansos imitando a Elvis, ganándose pronto el apodo de El pequeño Rey del Rock and Roll. Cuando el revivalismo rockabilly llegó también a España en los años 80, Fernando ya era todo un rocker casi obsesionado con la música de Stray Cats, así que, decidido a imitar a sus ídolos, formó, junto a su amigo Jordi Llobet, un grupo de rockabilly que debían ser los stray cats españoles: Los Gatos Locos. Tras completar la formación se pusieron a ensayar y a componer (Lavado y el nuevo guitarrista, Bernardo De Haro, tenían un talento innato para ello) y un amigo accedió a grabarles una maqueta por solo 6.000 pesetas, una cifra poco menos que simbólica. Increiblemente la compañía GASA les compró esa cinta por 20.000 pesetas (igual de insignificante) para editarla, tal cual, en vinilo. A pesar de lo mal grabado, de lo verdes que estaban y de que incluso se equivocan en las letras, el disco causó sensación en el mundo rocker por la calidad de las canciones, entre las que podemos destacar, quizá, "Sigo esperando" y "Laredo" (1986) y por la frescura que aportaba esta sangre nueva a pesar de los pocos medios de que disponían en un momento en que el revivalismo rockabilly empezaba su cuesta abajo. Incluso el insigne escritor Francisco Umbral les mencionó en su habitual columna en El País. GASA había hecho el negocio de su vida pues vendieron más de 20.000 copias del álbum en un tiempo record a pesar de una distribución prehistórica y de una publicidad nula. Pensando que habían encontrado la gallina de los huevos de oro deciden abrirla y les saturan a conciertos e invierten más dinero en el siguiente disco (co-producido por Carlos Segarra, de Los Rebeldes) "No esperes al sabado" (1987). Ahora el sonido es mucho más limpio y de calidad y hay muchas magníficas canciones que les llevan a obtener cierta fama y actuaciones en televisión, pero se ha perdido la ingenuidad salvaje del primer disco y algunos de sus componentes no parecen querer seguir sufriendo en sus carnes los miles de kilómetros que representan las giras. Así pues la discográfica ficha a dos músicos profesionales que aporten seriedad a la formación y que junto a Lavado (caso raro de cantante y batería a la vez) forman unos renovados Gatos Locos (luego entraría también el contrabajista del efímero grupo El Dorados, ex-Dincremea, los cuales también tocarían en Olaf & los Bidones, y el guitarrista de Los Vengadores). El grupo se vuelve más comercial, ampliando su repertorio al pop por lo que, con la misma velocidad que los rockers les daban la espalda, consiguieron llegar al número uno de las listas de LPs y un disco de oro con "Cruce de caminos" (1991). A pesar de su blandura no era un mal disco y, ya con una proyección imparable, les ficha Polygram que les edita su siguiente disco,"Calle del deseo" (1992), bajo nuevas coordenadas, es decir, es malo y no gusta a nadie. Rompen con la discográfica e intentan volver a los conciertos pero si antes actuaban ante 40.000 personas ahora no van ni 100. Los rockers, una vez más, no perdonan ofensas. Por fortuna para nuestra música Reyes Torio, una de las chicas que hacían aquellos horribles coros de Dinamita Pá Los Pollos (y ahora casada con el ex-Brighton 64 Albert Gil), había fundado una compañía discográfica y les recupera editandoles el que habría de ser el mejor disco de la banda: "Del amor al odio" (1997), con nueva formación, incluyendo a Lauren Jordán, ex de Los Inoportunos, seguido del album 100 % rockabilly "Mágico" (1999). Es tal su calidad que de nuevo los rockers vuelven la cara hacía los Gatos más locos de nuestro panorama musical, perdonándolos, sin que sirva de precedente. Normal, la calidad compositiva y el talento del gran músico Lavado no se había perdido ni un ápice con los años. Por desgracía, en plena resurrección, volvieron a dejar de trabajar de manera inexplicable hasta que Lavado resurgió en solitario o con unos nuevos Gatos Locos de los que él mismo es el único miembro fijo, si bien destacará ahora su colaboración con los hermanos Lluch, del grupo psicobilly Hellbilly Club. Grandes discos jalonan esta nueva étapa, como "No más lágrimas" (2013), "En medio de ningún lugar" (2014) o su homenaje a los mitos del rockabilly "Una noche con mis héroes" (2015).
Músicos: Fernando Lavado (voz, semi-batería y guitarra), Germán "Chicano" Charles, Bernardo de Haro, Juan Carlos Baena, Julio Cano, Cristian Porres y Enrique Mateu (guitarra), Jordi "Xec" Llobet, Manolo Germán y José Luís (contrabajo), Santi del Campo y Dani Nel´lo (saxo), Quino Bejar (batería), Dani Peña, Sergio Santiago, Josemi López y James Marcceddu (bajo), Lauren Jordan (guitarra y banjo), La Vella Dixieland (vientos), David Lluch y Santi Lluch (guitarra y contrabajo), Pep Gol (trompeta), Jordi Fontich (piano), Jorge Rebenaque (acordeón), Fran Rubio (teclados), Oscar y Webo (coros) y La Gabacha Rythmica.