El joven estudiante Jose María Sanz dejó el instituto para dedicarse al baloncesto, veía más futuro en ello ya que era hábil y medía casi dos metros. Parecía haber elegido el camino correcto, fichó por el Cotonificio, en los años 70 uno de los equipos más importantes de España, donde coincidió con una leyenda de este deporte como es Epi. Por desgracia para nuestro baloncesto y por fortuna para nuestra música también coincidió con Tarín, el jugador más alto del país, que era rocker como él y que le aficionó al consumo de porros y cerveza en las largas concentraciones del equipo. Aunque Loquillo (como ya empezaban a llamar a Sanz por su tupé al estilo del personaje homónimo de los dibujos animados, ya sabeís, el Pájaro Loco) nunca abusó de esos vicios como su amigo, decidió dejar el deporte y los problemas con el entrenador para dedicarse en cuerpo y alma a su otra gran pasión: el rock and roll. Se convierte en una especie de prototipo de lo que es un rocker para los medios de comunicación de Barcelona, colaborando con prensa y radio como una especie de asesor. Forma una afímera banda junto a Carlos Segarra llamada Teddy-Loquillo y sus Amigos, en la que canta versiones de los Sirex y los Teen-Tops y el tema propio "No bailes rock and roll en El Corte Inglés" (1978) que les traería problemas con esos grandes almacenes en el futuro. Esta claro que el cantar no es lo suyo y se pone a trabajar en una salchichería. Sin embargo, una pequeña discográfica cree que por su imponente presencia ya tiene que hacer buena música y le ofrece grabar un disco en un plazo máximo de un mes. Loquillo dice que claro, que él es lo mejor del país, eso sin tener ni grupo. Para salir del paso pide ayuda a sus amigos Los Rebeldes, los C-Pillos y forma un grupo al que llama Los Intocables, que por fortuna contaba con el que habría de ser, con el tiempo, uno de los mejores compositores de rock del país: Sabino Méndez. Increiblemente, el disco, "Los tiempos estan cambiando" (1981) resultó muy bueno, no solo por la excelentes versiones, sino por el tema de Méndez "Rock & roll star" que sorprendió al mundo musical nacional, entrando en las listas de éxitos, y por "Esto no es Hawaii" (una colaboración entre Segarra y Sanz) que se hizo famosísimo gracias a convertirse en sintonía de un conocido programa de radio. Los rockers más cerriles acusaron al grupo de punk (por versionear a Los Clash), los punks más brutos les acusaban de rockers (por versionear a Vincent, Cochran o Taylor) y ambos les llamaban de todo por parafrasear a Dylan. Pura ignorancia. Luego llegó el magnífico y oscuro single "Autopista" (1982), pero el progreso del grupo se truncó cuando Loquillo fue llamado a filas. Mientras El Loco hacía la mili en el arsenal de Cartagena, los Intocables se disolvían y Méndez formaba un nuevo y mejorado grupo (con componentes de Perdidos en el Espacio) a la espera de que el lider saliera de permiso: Los Trogloditas. Se grabó un magnífico EP durante esta etapa, pero cuando Loquillo se licencia ve que el futuro musical en Cataluña no está tan claro como en Madrid, en plena Movida, y hacia alli que marchan. Pronto contactan con una de las discográficas emblema de la vanguardia de la capital, Tres Cipreses, sello supuestamente independiente, con quienes graban dos singles bastante surferos sin necesidad de contratos. Convertidos en paradigma del rocker tolerante, se hacen bastante famosos, por lo que no es de extrañar que para su segundo LP, "El ritmo del garage" (1983), practicamente todo el Madrid de la movida, quiera colaborar. El disco obtiene un éxito inmediato gracias a canciones inolvidables como "Cadillac solitario", "Pégate a mi", "Quiero un camión" o "El ritmo del garage", las dos últimas a dúo con la ex-punk Alaska. Es precisamente esta chica quién les abre las puertas para actuar en el cine (la pésima película "A tope") y en el mejor programa de la historia de la televisión, La Bola de Cristal, ya que era la presentadora, colaborando con dos excelentes temas en exclusiva para ello. Loquillo se convierte en un estrella nacional en perjuicio de sus sosos compañeros, aunque excelentes músicos, que parecían empeñados en esconderse en cada actuación. Pero en su siguiente disco, el mini LP "¿Donde estabas tu en el 77?" (1984), la discográfica se quitó la máscara y les dijo que o firmaban un contrato con ellos o no les promocionaban. No aceptaron el chantaje así que, a pesar del sensacional despliegue de canciones (en calidad, no en cantidad) que portaba, apenas se vendió. Rota su relación deciden fichar, ahora si, por la multinacional Hispavox la cual pone todos los medios a su alcance para que graben "La mafia del baile" (1985). El disco se promocionó solo gracias a la polémica que suscitó que fuera una antítesis de las campañas anti-droga gubernamentales en aquella época (nada extraño si tenemos en cuenta que Sabino, el compositor, ya era todo un yonqui por aquel entonces). Alejados ya casi completamente del rockabilly, aun se pueden encontrar algunas joyas en el álbum, tales como "Carne para Linda", "Ahí vienen los Jets" o "Las sombras del autocine", si bien la que alcanzó más éxito fue "Chanel, cocaina y Don Perignon", que llegó al número dos de las listas. Luego llega "Mis problemas con las mujeres" (1987), compendio de estilos que aun encerraba alguna buena sorpresa para cerriles seguidores del primer Loquillo, pero cuyo máximo éxito fue la estupenda "La mataré", de la cual renegó durante un tiempo su cantante a pesar de que consiguieron con ella el disco de oro y el reconocimiento masivo, solo por su afán de ser politicamente correcto, algo que no debería ni pasar por la cabeza de ningún rockero. Llega "Morir en primavera" (1988), con algunas canciones magníficas pero sin el éxito del anterior quizá por tener unas letras demasiado politizadas. Para colmo los dos guitarras deben dejar el grupo: Sabino por sus problemas con las drogas y su mala relación con Loquillo (llegaría a escribir un libro lleno de envidia y rencor contra su ex-amigo, algo muy feo) y Puigdomenech por sordera. Sin compositores no hay más remedio que grabar un disco en directo, "A por ellos, que son pocos y cobardes" (1989), que con todos sus grandes éxitos compilados se convierte en su obra más vendida, llegando la nueva versión de "Cadillac solitario" al número uno. Fue su cenit. Desde entonces Loquillo, se convirtió en tertuliano televisivo, pseudo intelectual defensor de la nueva poesía catalana (incluso grabando un disco afín), anunciador de condones y de otras estupideces,... y cantante en solitario. Su intento por volver a conquistar los corazones roqueros con discos como "Cuero español" (2000) y el más popular "Feo, fuerte y formal" (2001) fueron infructuosos y es que, loco, los rockers no suelen olvidar. Vinieron tiempos difíciles, con su caché bajando, con los Trogloditas dejando de existir como una banda real, con problemas con la ley, y con una oportunidad única desperdiciada (un espantoso dueto con Johnny Halliday, uno de los mitos del R&R). Loquillo, que sin duda es el número uno del rock español del último cuarto del siglo XX, merecía más reconocimiento rockero por su entusiasmo sin límites, amor al género y su fuerza sobre el escenario, inigualable en España. Por encima de críticas (algunas de ellas merecidas) Loquillo ha conseguido ser una rock & roll star y se ha sobrepuesto a todo con estilo. Y digo esto, y cambio el epílogo de este artículo, porque ha protagonizado uno de los eventos rocker más importantes del siglo XXI español, duela a quién duela, su álbum "Código rocker" (2015) en compañía del excelente grupo español de rockabilly Los Nu Niles. ¡Fabuloso!
Músicos: Loquillo (voz), Sabino Méndez, Xavier Juliá, Ricard Puigdomenech, Xavi Thacker, Jordi Pegenaute, Guille Martín, Igor Paskual y Josu García (guitarras), Teo Serrano, Josep Simón, Antonio Fidel y Alfonso Alcalá (bajo), Juan Manuel Jiménez "El Canibal" Heindenreich, Jordi Vila, Enric Illa, Toni Jurado y Laurent Castagnet (batería), Carlos Nadal y Carmen Lacarta (guitarra rítmica), Jesús N. Gómez, Sergio Fecé, Juan Ramón "Cuti" Vericad, Steve Taylor, Manel Santisteban y Santi Comet (teclados), Javier de Villavechia y Dave Batteli (saxo), Jose Luís Medrano (trompeta), Rick Taylor (trombón), Jaime Stinus (guitarra y bajo), Gabriel Sopeña (armónica, mandolina y guitarra), Carmen Canela y Gema Recoder (coros) y Los Nu Niles.
