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lunes, 19 de mayo de 2008

Rock & Roll

Gary Pucket, uno de ellos

Es una expresión que significa literalmente mecer y rodar, pero que los negros de Estados Unidos usaban, desde principios del siglo XX, como eufemismo del acto sexual. De hecho ya aparece en algunas canciones de blues de los años 30 y ya se título así, "Rock and roll", un tema de Richard A. Whiting y Leo Rubin para la película "Trasatlantic merry go-round" (1934). Aquí el significado era, simplemente, el indicado al principio, haciendo referencia a los movimientos de un barco y los mareos que producen. Las guapas Boswell Sisters lo revitalizaron estilo swing unos años después, mientras que Wild Bill Moore también hizo su propio tema blues "Rock and Roll" (1949), ahora sí con un significado no tan inocente. Pero fue el locutor Alan Freed, provocador, el que popularizó la expresión, dándole el significado que hoy todos conocemos, a traves de su programa de radio Moondog Rock & Roll party. Este nuevo estilo musical surge a principios de los años 50 al combinarse la música popular negra (rhythm & blues y boogie-woogie) con la música popular blanca (country & western y hillbilly). Tal y como esquematiza Muddy Waters en su canción "El blues tuvo un hijo, y le llamaron Rock & Roll". Sin embargo, en sus inicios y en su estado menos pulido, el rock and roll era un estilo de música sin apenas influencia blanca y que había nacido para bailar derivando del swing y de otro estilo más minoritario de los años 40, el lindi pop, extinguido a raiz, precisamente, del nacimiento del rock. Pero lo que dio el empuje definitivo a la popularización, perfeccionamiento y espíritu del rock & roll fueron las nuevas técnicas eléctricas de amplificación de sonido, evidentes sobre todo en la guitarra, capaz ahora de producir el estruendo que tanto irritaría a las generaciones precedentes a su existencia. Aparte de la guitarra, el piano era un elemento igual de fundamental, aunque hoy haya perdido parte de ese protagonismo. Los acordes provienen del blues, pero a una velocidad mucho más alta, en una escala pentatónica todavía conocida, a pesar de sus variantes, como escala de blues. La improvisación también juega un gran papel, herencia tangencial del jazz, lo que ha dado lugar, con el tiempo, a la diversificación del estilo y a otra de sus características, la fresca sensación de que ninguna interpretación puede ser siempre igual, al contrario que en todos los estilos anteriores. En cuanto a la temática el rock & roll se abriría a todo tipo de posibilidades, dejando atrás el monotema amoroso de décadas anteriores. Ahora se hablará también y sobre todo de inquietudes adolescentes tales como los problemas familiares, el tedio de la escuela e incluso el sexo, algo vetado hasta entonces y que con el tiempo se iría volviendo más explícito. Establecer cual fue la primera canción de rock and roll, grabada, naturalmente, es un trabajo arduo. Está casi unanimemente considerada “The Fat man” (1949), de Fats Domino, como la precursora. Sin embargo, el predominio casi absoluto del piano en este tema, que aun la mantiene cerca de los postulados del R & B al uso, han llevado a muchos otros a señalar que el mítico tema pionero es el “Rocket 88” (1951) de Jackie Brenston & Ike Turner, aunque sería, Bill Haley, el padre del género, el que la populizaría y animaría aun más. El estilo de Haley, ante la evolución posterior y a toro pasado, será llamado Tin Pan Alley Rock & Roll, y lo popularizaría a nivel mundial gracias a que incluyó su canción "Rock around the clock" en los títulos de crédito de la entonces rompedora película "Semilla de maldad" (1955). De todas formas, durante muchos años, para los negros el rock & roll que hacían los blancos fue llamado, para diferenciarlo del suyo, rock and roll ofay, sin que se sepa a ciencia cierta el origen de esa palabra. Pero no sería el maduro Haley la gran estrella del género, pues en seguida se impuso con fuerza inusitada un mucho más joven, carismático y atractivo Elvis Presley a partir de 1956, siendo coronado como Rey del Rock & roll. El éxito comercial del género estaría cimentado en la bonanza económica tras la Segunda Guerra Mundial que permitía que los jovenes tuvieran suficiente dinero para comprar los discos (los nuevos vinilos de 45 rpm, mucho más baratos que los anteriores LPs de 33 y a años luz de los antiguos discos de pizarra de 78 rpm), los nuevos pequeños tocadiscos y que sus padres pudiesen comprar una televisión, el nuevo medio desde el que podían ver a los nuevos cantantes. Afianzado en Estados Unidos, el rock no tardaría en transpasar fronteras por orden geográfico, siendo por tanto Canadá y, sobre todo, Méjico, los primeros paises donde se implantaria depués del precursor. En estos primeros momentos en Méjico y, por extensión, en toda Sudamérica, se le llamaría al género nuevo ritmo, aun sin seguridad lingüística o sin convencimiento en su futuro como para llamarlo rock and roll (en España, que todo lo hispanizamos, se llamaría mucho tiempo rocanrol, bonita palabra que aun gustó de utilizar). Sería precisamente esa popularización masiva lo que llevaría a las grandes compañías a explotar comercialmente a los rockers pioneros, haciendoles perder su pureza y espíritu rompedor original. Mientras tanto el r´n´r haría tambalear los cimientos de la sociedad, amenazada la tiranía de los adultos por ese chorro fresco de rebeldía juvenil que a veces, incluso, se convirtió en salvaje violencia, lo que llevaría a algunos dirigentes a maldecirlo e intentar hasta prohibirlo. Ignorantes y temerosos de todo lo que no fueran sus arcaicas tradiciones, los adultos consideraron el estilo como una especie de maldición divina o un reclamo para convertir a los jóvenes en adoradores del Diablo. Es paradigmático que la Enciclopedia Británica calificara, en 1956, el rock & roll como "un salvajismo contumaz que compite deliberadamente con los ideales artísticos dela selva" y que Frank Sinatra, al ver derrumbarse su sosa hegemonía, aullara que era "la forma de expresión más brutal, horrible y viciosa, un afrodisiaco con olor a rancio". Pronto tendría que desdecirse si quería subirse al carro cuando ya él si que apestaba a rancio. Durante los años 50 el rock and roll no tuvo rival, sobre todo en su lado más salvaje, el rockabilly, ablandandose un tanto al final de la década merced a los guapos teen-idols y su estilo que, muchos años despues, se bautizó como high-school, o la proliferación de bandas vocales de du-duá (tan tendentes a las baladas) lo que hizo afirmar a algunos críticos que ya se preparaba un estilo de música que lo sustituyera. Quizá así pudiera parecer cuando la llegada y el triunfo del mersey-beat británico a principios de los años 60,lo cual relegó al rock & roll clásico a una segunda fila de la que ya nunca saldría. Sin embargo, fuera de lo que es la moda hegemónica de cada momento, el rock se ha ramificado en multitud de estilos desde entonces, algunos de ellos con poco o nada que ver con la idea raiz, aunque para nosotros está muy claro cual es el verdadero, el cual sobrevive en catacumbas de las que periodicamente logra salir. De hecho en los primeros años 60 conservaron el espíritu las bandas de rock instrumental y su derivado, la música surf. Poco después lo hicieron una serie de grupos y artistas que, más o menos, consiguieron mantenerse en lo alto del stablishmnet, The Hollies, Gary Puckett, Unit 4 + 2, Lulú, Blue Affair y sobre todo Swinging Blue Jeans y Los McCoys antes de que todo se difuminara en multitud de estilos fusión y se licuara entre toneladas de ácido lisérgico. De todos modos, para el gran público el rock, así a secas, tuvo su gran buque insignia desde los últimos 60 a Los Rolling Stones, que aunque hacen un rock and roll bastante evolucionado es muy respetable y de una calidad más que elevada. En España podríamos señalar como representantes de este rock a grupos como Burning o 091, más aquellos que variaron rapidamente hacía otros derroteros pero dejaron una agradable huella de calidad en sus diversas variantes como Ruby y Los Casinos, Los Nikis o Los Coyotes.
Quisiera por último dar un pequeño homenaje, nombrándolos, a todos aquellos pioneros del rock and roll clásico que en los años 50 y primeros 60 aportaron su granito de arena a nuestra música preferida pero que hoy están injustamente olvidados y no tendrán entrada propia en este diccionario porque no tengo información suficiente sobre ellos. Son gente como Bob Campbell ("Six-wheeler rock", 1955), Don Morse ("Your gone", 1957), Tony Hughes & the Characters ("Dzoobie, dzoobie", 1958), Gary Grimes Quartet ("Rockin´ at the Conservatory", 1958), J.W. Warden ("Sidewalk rock & roll", 1959), Doyle Templet ("Waiting all alone", 1959), Billy Frizzell, Bobby Sykes, Miss Preaches James, The Chuck, Bobby & Sylvia, Emmet Davis, Herman McFadden ("Gal crazy", 1959, y "Mary Jane", 1960), The Beck Brothers ("Screamin´ mamie", 1959, y "Big rocker", 1960), Glenn Terry & the Mists ("Whistle rock", 1960), Fred & Terry -The Cuno Brothers- ("Mine all mine", 1960), Dick Prusha ("Rock & roll your blues away", 1960), Mallie Ann & the Ramblers ("I hate to say good night", 1960), Billy Starr & the Mavricks, Little Johnnie Cook, Leigh Howell, Ken Cameron ("Hello Mary Lee", 1961, "The Snake" o "Don´t forget"), Ray McArthur & his Generals ("Irish rock", 1961), Bob Boyd, Charlie Stone, Slim Harris & his Stereophonix, Jerry Durham, Curley Coldiron & The Circle T, Jerry Siefert, Ron Scuderi, Bobby Dean, Pat Kelly, Curley Jim Morrison, Barry Smith & the Radio Pals, Ron & Ronnie, Al Lee, Tom Tolbert ("I can´t cut it", 1962), Wayne Hammond o Sid Bradley ("Great Googly Moogly", 1966).

Los Swinging Blue Jeans y su "Hippy hippy shake".