domingo, 8 de marzo de 2015

"Dead beat" (Adam Dubov, 1994)

Basada con bastante fidelidad en los asesinatos del psicópata rocker Charles Schmid -vease-, conocido como "El flautista de Tucson" (ya que al igual que el de Hamelín conseguía arrastrar tras de sí a todos los chicos de la localidad) la película sin embargo no incide en los crímenes, sino en las relaciones personales del asesino y de uno de sus mejores amigos. Se han cambiado los nombres de los verdaderos protagonistas y Smitty (como llamaban sus amigos al criminal) es Kit en el film, aunque nada deja lugar a dudas sobre su verdadera identidad, incluidas sus peculiares estética y costumbres que nos son presentadas al detalle ya durante los títulos de crédito. Kit es, simplemente, el rey de la ciudad: Carismático, simpático, generoso, gracioso, ligón, guapo, ...pero también está desarrollando un infierno interior por una desgraciada infancia y por un ego que se va desmadrando conforme más le admira la juventud local, por lo que terminará creyéndose casi un Dios con derecho a decidir sobre la vida de los demás a su capricho. El secreto de su éxito debemos buscarlo no solo en su carisma natural, sino en su estética de duro rocker, su gusto por los viejos Cadillac y el verdadero rock & roll, en una época (tanto la película como los hechos reales se desarrollan en 1964) en que predominaban los chicos más blandos y el pop. En contraposición a estos, Kit es un macho a la antigua usanza de los que ya no quedan. Pero en la realidad es un mentiroso compulsivo y un farsante (hace creer que canta y toca rock & roll, pero en realidad lo hace en play-back), seguramente atormentado por sus inseguridades. Es por esto que cuando cuenta los crímenes perpetrados a sus amigos no le creemos, pues parece una más de sus infantiles mentiras, y por momentos nos sentimos inmersos en una comedia para adolescentes más, que es lo que parece desde el principio. Así es, la diversión adolescente, los coches, el sexo, la barrera generacional y la música harían pertenecer este film a este género sin duda alguna. Pero de forma brutal, al final de la película y en forma de flash-back, descubrimos que los asesinatos de Kit han sido, lamentablemente, reales. Quizá esta indefinición resulte el mayor lastre del film: Los que conocen los hechos desesperan ante tanta tontuna adolescente, mientras los que buscaban simplemente comedia desenfadada de jóvenes obsesionados con el sexo acabaran rotos por su final complejidad y turbulencia. A pesar de momentos de hastio hacia la mitad del metraje, la cinta no está tan mal teniendo en cuenta que es de bajo presupuesto y que fue la primera (y última) de su director, y el actor principal, Bruce Ramsey, está bastante bien, aunque quizá algo histriónico. En este aspecto, y como guiño al rock, hay que destacar la breve aparición de la cantante Blondie. La banda sonora, a pesar del amor por Elvis de Kit, no cuenta con ninguna canción del Rey, derechos de autor mandan, pero la productora hizo un gran esfuerzo y una gran labor musical al contratar para componer algunos temas exclusivos nada menos que a James Intveld ("I got it made in the shade", "Wedding chills" y "New year´s day"), la eterna promesa del rockabilly que ya había hecho la banda sonora de películas de éxito como "Cry baby"; y a Jonathan Richman ("Tandem jump" y "Grunion run"), conocido por muchos como el cantautor que aparece ilustrando las escenas en "Algo pasa con Mary". También colaboraron la nuevaolera Holly Vincent  ("Sometimes"), el gran Dr. Hook ("I was a fool"), el compositor para películas francés Teddy Lasry ("Double bass fever"), el antiguo guitarrista de Kim Wilde, Steve Byrd ("Twang bar blues"), y el mediocre Mark Andria ("Teach me all about love"). Luego, y acertadamente, muchos temas de 1964 o relacionados con él (que mejor que incluir "Mods & rockers", de Paul Rey, haciendo referencia a las peleas de Brighton de ese año), incidiendo especialmente en las ramas rockeras más representativas del momento y que todavía alcanzaban cierto éxito, como el rock intrumental ("Ace of spades", "Rumble" y "Jack the ripper" de Link Wray, y "Let´s go" de The Routers), -incluyendo la música surf ("Nitro", de Dick Dale,  y "Bongo rock" por los Bongo Teens )-, el du-duá ("This I swear" de The Skyliners, "In the garden of love" de Dee Thomas y "Cherry lips" de The Robins), los grupos de chicas ("I don´t wanna be your baby anymore" de The Popsicles), los bailes de moda ("Watusi ´64" de Jay Bentley), el rhythm & blues ("I was a fool" de Dr. John) y el high-school ("A new shade of blue" de Bobby Fuller, "Pretty little angel" de Steve Wilson y "That´s the way love is" y "So long baby" de Del Shannon). Como veis de los mejorcito que se podía sacar de los estertores del rock and roll antes de la llegada ese año de la masiva invasión del mersey beat británico. Ello termina de dar al fin un tono crepuscular, de una época dorada que acaba para no volver jamás y a lo que el protagonista se resiste numantinamente. En una significativa escena Kit y algunos de sus acólitos van en coche y él cambia la emisora furioso porque están sonando Los Beatles. Era el fin de un mundo al que parecía que ya no quería pertenecer, ciego de rabia, y del que fue efectivamente relegado para siempre.