domingo, 18 de enero de 2015

Wilson Miranda (Itápolis, 1940 - Sao Paolo, 1986)

Nacido en una pequeña localidad brasileña, en seguida destacó por su voz y tenía solo 17 años cuando fue contratado como cantante solista por un conjunto de jazz y swing de Sao Paolo. Su elegante presencia y su estilo le convirtieron en un conocido crooner local, que mezclaba standares norteamericanos con ritmos latinos de moda, como el calipso o la samba. De este modo, fichado por el sello Chantecler, en sus primeros discos lo que aperecen son las esperadas versiones de "Piccolisima serenata" (1958), "Cuando", "Crepúsculo" (1959),... y cosas por el estilo. Pero como cualquier joven con corazón el rock & roll le caló profundamente y empezó a enfocarse hacia ese estilo a pesar de la reticencia de los ejecutivos de su discográfica, conformes con conservar las buenas ventas de sus discos anteriores y temorosos de estropear su imagen. Primero timidamente no le fue nada mal con la balada rock "Nao sei porque", una versión del "Don´t ask me why", y luego llegaron verdaderos rock & rolles como "Ring a rockin´" (1960) o "Bata baby", su excelente visión en portugués del "Long tall Sally" de Little Richard. La conservadora crítica musical carioca le puso a caldo, pero sus temas juveniles fueron todo un éxito y estaba claro que era un género mucho más acorde con el muchacho, no dispuesto más a parecer el muñeco de un ventrilocuo. Su popularidad fue enorme y apareció cantando en la película "Conceiçao", nada mala por cierto. De todas formas, como le pasaba a muchos de estos primeros rockeros del Brasil, estaba temeroso de que el R&R fuese una moda pasajera y no se terminaban de soltar el lastre de las músicas para adultos de siempre, por lo que en sus álbumes seguía incluyendo sambas y otros parásitos. De hecho, cuando el rockabilly pasó temporalmente de moda a principios de los 60, cundió el pánico y tanto él como otros de su generación volvieron por sus fueros y se olvidaron del rock & roll, terminando de ser apartado de los gustos de la juventud cuando llegó la nueva generación rockera brasileña llamada la joven guarda. De todas formas sus integrantes agradecieron su aportación al nacimiento del rock en Brasil y le devolvieron un tanto a la actualidad en la segunda mitad de los años 60 a base de homenajes y conciertos más o menos nostálgicos. Cuando la joven guarda también pasó de moda en los años 70, Miranda se convirtió en productor discográfico, principalmente de samba. Volvió a los escenarios y a los estudios de grabación a principios de los años 80, pero en pleno regreso, le dio un infarto fulminante mientras estaba parado en un semáforo dentro de su coche, falleciendo cuando solo tenía 46 años de edad.
Músicos: Wilson Miranda (voz y guitarra acústica) y The Rebels.