sábado, 29 de noviembre de 2014

Sergio Murilo (Río de Janeiro, 1941 - 1992)

El rock and roll en Brasil empezó con paso vacilante ante el arraigo que, incluso entre la juventud, tenía la emergente bossa nova, el estilo autóctono que empezaba a triunfar en el mundo. Esto se puede aplicar también a los artistas, que se mantuvieron siempre dudosos sobre si hacer una música u otra, ante el temor de que el rock no durase y les dejase por tontos y aprovechados. La primera en atreverse fue Nora Ney (Río, 1922 - 2003), haciendo una versión del "Rock around the clock" (1955) muy oportuna, adelantándose al estreno de la película homónima por un año. Esta, como en otras partes del mundo, creó disturbios en los cines, demostrando a muchos cantantes que era un fenómeno mucho más serio de lo que parecía y animándoles a lanzarse al género sin ambajes. Pero ni Ney, ni otros como Lana Bittencourt (Río, 1932) y su "Little darlin´" o el malogrado Agostinho do Santos (Sao Paolo, 1932 - París, 1973), fallecido en accidente aéreo, que grabó "Até logo, Jacaré" (1956), buena versión en portugués del "See you later alligator", eran verdaderos rockeros, sino veteranos cantantes profesionales dispuestos a aprovecharse de los nuevos gustos juveniles en pro de sus ganancias económicas. De hecho el R&R les producía cierto desprecio. El primer cantante rocker de verdad en el país fue Sergio Murilo, un niño prodigio que con tan solo doce años ya animaba un programa infantil de televisión y a los 15 ya tenía un programa propio en la radio, empezando a cantar algunas versiones de R&R norteamericano. Considerado el mejor cantante de rock del país, hizo frecuentes apariciones en la radio nacional y fue fichado por discos Columbia. Pero a él también le afectaron esas vacilaciones y miedos, grabando sobre todo baladas hasta que al fin triunfó a lo grande con la, en verdad, mediocre "Marcianita" (1959). Eso -y discusiones monetarias- le costó perder el liderato de la llamada joven guarda rockera en pos de un poco, solo un poco, más decidido Roberto Carlos. De hecho la multinacional CBS prefirió, por esto mismo, fichar al ahora famoso cantante romántico en vez de a Murilo. Aun así se hizo muy popular en el país, apareciendo en varias películas de corte rockero y haciendo temas como "Rock da morte" (1962), además de versiones de Elvis o Paul Anka que le valieron ser conocido como el rey del rock local, en eterna rivalidad con Roberto Carlos, O Rei. Su decadencia en Brasil coincide con su descubrimiento en Perú, después de empezar a grabar en español, donde a mediados de los años 60 fue tremendamente popular e incluso llegó residir y a grabar allí algunos discos, destacando la balada ye-yé "No quisiera estar sin tí" (1967), acreditado con el castellanizado apellido de Murillo. Por desgracia a principios de los años 70 terminó haciendo música disco. Luego se retiró de la música para completar sus estudios, dedicándose a la abogacía. En 1989 decidió volver a los escenarios, editando también un disco de viejos éxitos, pero no mucho después le sorprendió la muerte cuando solo tenía 50 años de edad.
Músicos: Sergio Murilo (voz). Fenomenal (1962).