miércoles, 9 de abril de 2014

Patsy Cline (Winchester, 1932 - Candem, 1963)

Virginia Patterson Hensley, que tal era su verdadero nombre, nació en el norteamericano estado de Virginia Oriental, hija de un herrero y de una modista. Pronto se aficionó a la música, destacando en el coro de la iglesia, y aunque eran pobres y su padre les abandonó, sus primeros años hay que calificarlos como felices. En su adolescencia tuvo una fiebre reumática grave que le afectó a la garganta, dejándole a la postre la personal voz que todos conocemos, lo que unido a su gracia y talento terminarían convirtiéndola en una gran estrella. Pero hasta que ese momento llegase tuvo que ponerse a trabajar como camarera en un diner para sacar adelante a su madre y hermanos. En sus ratos libres solía ir a la radio local a ver a los artistas actuar, y se hizo tan conocida en la emisora que, un buen día, cuando solo tenía quince años, la dejaron cantar, obteniendo tal éxito que pronto repetiría una y otra vez. Pronto fue requerida para cantar en bares y bailes, principalmente música country, su estilo preferido, pero también las típicas melodías de las niñas prodigio del cine. Ella se diseñaba además sus propios trajes que tan famosos se harían (coloridos y con flecos) que le cosía su madre. Empezó a actuar en concursos y en emisoras cada vez más importantes, llamando la atención de la estrella del country Jimmy Dean, que se la llevó con él al importante programa radiofónico estatal Town & Country Jamboree. En esta época se casó con uno de sus contratadores, Gerald Cline, tomando su apellido y el diminutivo artístico de Patsy. Fue fichada para el sello Four Stars, una filial de Decca que le imponía unas condiciones muy restrictivas a su creatividad (y que le llevó a intentar auto-producirse algún disco para escapar de esta tiranía) pero que le dio el primer empujón a la fama al hacerla aparecer en la versión televisiva del Grand Ole Opry cantando su primer single, la balada country "A church, a coutroom and then goodbye" (1955). No eran esos tópicos lo que quería hacer en ese momento, sino más honky tonk e incluso, pronto, rockabilly, como lo demuestran temas como "Stop, look and listen" (1956), "Turn the cards slowly" o "I don´t wanta" (1957), entre otras. Pero no le respondió el éxito masivo y encima se divorcio de su marido porque este quería que se dedicase a labores del hogar y a tener hijos en vez de andar de gira, cantando, divirtiéndose y diciendo horribles tacos (esto último, posiblermente, su único gran defecto). Volvió a casarse en seguida (tendría dos hijos), aunque conservando para siempre su nombre de Patsy Cline, y es ahora cuando triunfa plenamente con la sensacional balada "Walkin after midnight", una obra maestra que la encumbró de la noche a la mañana gracias, en parte, a su inolvidable aparición en directo en la televisión nacional, vestida con traje de calle en vez de su típico atuendo de vaquera. El tema llegó al número dos de las listas country y también muy alto en las generales, convirtiéndola en una estrella y en una cara habitual de la televisión. No por ello iba a abandonar otro de sus amores, el rockabilly, haciendo canciones como "Walkin´ dream" (1958), "Gotta lot of rhythm on my soul" (1959) o "Lovesick blues" (1960), género que en ella quedó eclipsado por su tremendo éxito en el mundo de las baladas country con toques pop, algo que ha sido definido por muchos como Sonido Nashville. Su contribución musical y estética hacía otras artistas femeninas iba mucho más allá de influencias de estilo, Cline apoyó a las nuevas aspirantes a estrella, llegando al extremo de pagarles las rentas cuando estas no podían llegar a fin de mes. Y es que era generosa y buena como pocos. Era además enérgica y no se dejaba avasallar por promotores o agentes, llevando pronto su carrera ella misma e instaurando la costumbre de cobrar antes de los conciertos -"Si no hay pasta, no hay actuación"- cosa no vista antes. Su clase quedó patente cuando tuvo un grave accidente automovilístico (el segundo de su vida) cuando viajaba en compañía de la también cantante Dottie West, saliendo despedida por el parabrisas, y no aceptó ser atendida hasta que no lo fuera la conductura del otro vehículo (que, no obstante, moriría allí). Tras pasar un mes en el hospital volvió con fe renovada pero con una enorme cicatriz en la parte trasera de la cabeza y dificultad para alcanzar notas altas al tener algunas costillas dañadas y no poder aspirar bien. Ello no fue obstáculo para que siguiera en la cima, con temas inolvidables como "I fall to pieces" (1961), número uno en las listas country, "Crazy", número dos en las listas generales, y "She´s got you" (1962), otro número uno del country, terminaron de encumbrarla como una de las más grandes artistas femeninas de todos los tiempos. Curiosamente Patsy se sentía predistinada a un final trágico y eminente y así se lo decía a todo el mundo, deshaciéndose de algunos de sus bienes más preciados. El 5 de marzo de 1963, tras un concierto homenaje en Kansas City al recientemente fallecido en accidente de tráfico pincha-discos Jack "Cactus" Call, tomó una avioneta rumbo a su siguiente destino junto a las también estrellas del country Hawkshaw Hawkins y Cowboy Copas, y el piloto (su guitarrista y productor Randy Hughes), estrellándose poco después y muriendo todos en el acto (¿Os suena?). Ella tenía solo 30 años. Resulta emocionante ir al Salón de la Fama del country y observar sus objetos personales recuperados en el lugar del accidente, entre ellos su reloj, parado a la hora del choque, y su mechero zippo con la bandera sudista. Y un epílogo igual de triste, a Dottie West, ya convertida en estrella del country, se le estropeó el coche camino de un concierto en el Opry y fue recogida por un hombre que se ofreció a llevarla aprisa. En la salida del Opry el hombre perdió el control del vehículo y se estrellaron contra la mediana. Dottie, tomando ejemplo de su amiga, se negó a que la atendieran antes que a él, y eso fue la causa de que perdiese la vida.
Músicos: Patsy Cline (voz), Grady Martin y Hank Garland (guitarra), Joe Jenkins y Bob Moore (contrabajo), Douglas Kirkham y Buddy Harman (batería), Hargus "Pig" Robbins y Floyd Cramer (piano), Walter Haynes y Ben Keith (steel guitar), Harold Bradley (bajo), Randy Hughes y Ray Edenton (guitarra rítmica), Bill Pursell (teclados), Rita Faye Wilson (lira) y The Anita Kerr Singers, The Jordanaires, Neal Matthews Jr. y Millie Kirkham (coros). "Stop. look and listen".