sábado, 18 de enero de 2014

Rod Bernard (Opelousas, 1940)

Nacido en el norteamericano estado de Louisiana, pertenecia a una familia de cajuns franceses de clase baja involucrada de cierta manera en el negocio musical, ya que el abuelo de Rod regentaba un famoso club local en Port Barré, donde las actuaciones de músicos zydeco y cajún influyeron enormemente en el chico. Así es como a los ocho años empezó a tocar la guitarra y no pasó mucho tiempo antes de que empezara a tocar en una banda cajún llamada Blue Room Gang, que estaban patrocinados por una marca local de patatas fritas.Pero las influencias de Rod se estaban ampliando, enamorándose en seguida del nuevo country y hillbilly que estaba haciendo Hank Williams, y fue con ese bagaje que consiguió un programa en la emisora de radio de su pueblo. Pero a mediados de los años 50 la explosión del rock & roll le afectó aun más, sobre todo los sonidos New Orleans/Rhythm & blues/R&R de su paisano Fats Domino, y el rockabilly de Elvis Presley. Así pues, junto a un amigo llamado Mike Genovese, formó una nueva banda, The Twisters, que mezclaban rockabilly y cajún, haciendo el sonido endémico local que poco después se conocería como Swamp (Pantano), por la abundancia de este habitat en Louisiana. Buena muestra de este cenagoso sonido es el single que grabaron en el modestísimo sello local Carl, "LIttle bitty mama" (1957). Dudosos aun en cuanto al liderazgo en el grupo aparecieron acreditados como Rod Bernard with Mike Genovese and the Twisters,  pero en cuanto Genovese y su sección de vientos tan influida por Domino, dejaron el conjunto (que, la verdad, era un poco lastre), abreviaron el nombre a Rod Bernard & the Twisters y, finalmente y de forma lógica (ya que Bernard era el compositor y cantante) a, simplemente Rod Bernard. Su siguiente single, la balada rockera "This should go on forever" (1958) que llevaba en la cara B el rockabilly "Pardon Mr. Gordon", fue editado sin demasiado éxito por otro sello local, pero llamó la atención de la discográfica Argo, bastante más potente, que se lo reeditó la año siguiente con mucho éxito, llevando a Bernard a los principales programas televisivos nacionales y a telonear a estrellas como Chuck Berry o Jerry Lee Lewis. Su siguiente disco, "My life is a mistery" (1959), fue solo un éxito en la zona y Bernard decidió fichar por Mercury, un error a mi entender, pues edulcuraron su estilo, orquestándolo, suevizando temática y salvajismo, y devolviendole las secciones de viento, muy swamps, pero poco rockabillys. Algo poco adecuado para un chico que. recordemos, no había cumplido ni veinte años. Aun así hay buenos temas en esta etapa, como "Let´s get together tonight" (1960) o la balada "Once more chance" (1961), que se vendió aceptablemente bien. Afortunadamente para nosotros fichó por el sello tejano Hall, que le devolvieron su espíritu rockero en excelentes temas como "Who´s gonna rock my baby" (1962) o "Boss man´s son" (1964), sin olvidar sus raice, somo demuestra su versión rockera del tema popular cajún "Colinda", aun hoy día una especie de himno oficioso de esta minoría en Lousiana. Fueron sus mejores momentos y cuando mejor acompañado estuvo, ya que entre los nuevos miembros de su banda había jóvenes como los pronto míticos albinos hermanos Winter. Sin embargo, y de forma sorprendente, decide alistarse en los marines (donde llegó a sargento) y su carrera musical queda truncada. De todas formas no dejó la música, ni mucho menos, y siguió tocando, cuando su carrera militar se lo permitía, en una banda llamada The Shondells (nada que ver con los Shondells famosos de Tommy James), que era la banda de un programa de baile retransmitido en directo por la radio llamado "Saturday hop". Paralelamente Bernard siguió haciendo sus pinitos como cantante solista y, lo más meritorio de todo, continuó haciendo rock & roll cuando ya no era lo más comercialmente viable, ni por asomo, tal como demuestra su excelente y tardío single, la balada rocker "These were our songs" (1967), cuya otra cara "Recorded in England", uno de los mejores rockandrolles de esos años. Por contra, escribió y grabó "A tear in the lady´s eye" (1968), una fascista respuesta a los que protestaban contra la guerra de Vietnam, no presionado por sus pronto derrotados jefes, sino por sus propias creencias, como tendremos ocasión de ver. Eso sí, en unas pocas semanas dejó el ejército, librándose de ir a la jungla, volviendose desde entonces hacía la música country. En los años 70 hizo una prolífica asociación con otro artista swamp, Clifton Chenier, haciendo interesantes mestizajes de la música de su etnia con sonidos criollos y negros que ha sido conocido como zydecajún o por otras denominaciones igual de poco rebuscadas. En 1980 grabó por sus propios medios un álbum todo de versiones de su adorado Fats Domino, aunque tardaría más de diez años en ver la luz (y solo en cassette) por problemas de todo tipo (perdida de las maquetas incluidas). Siguió actuando, siempre con buena aceptación en Lousiana gracias a su repertorio de localismos, como su versión del "Later alligator", y a su público conservador, llegando a regrabar en el siglo XXI su "A tear in the lady´s eye" (la dama que llora en la canción es la Estatua de la Libertad) ahora despotricando contra los que se oponían a la Guerra del Golfo. Hoy día apenas actua, centrándose en su labor como pincha-discos de una radio de Lafayette.
Músicos: Rod Bernard (voz y guitarra), Mike Genovese (saxo), Johnny Winter (guitarra), Edgar Winter (piano) y The Twisters. "Little bitty mama".