domingo, 24 de noviembre de 2013

"Rockabilly, a forty-year journey" (Billy Poore, 1998)

Como el mismo título del libro indica, es este un viaje a traves de los 40 años de vida del rockabilly (hasta la fecha de publicación) escrito por uno de los mayores expertos mundiales del genero: Billy Poore. Poore, que se hizo rocker prácticamente en la cuna (impresionante una foto suya vestido como tal junto a su abuela, en la más tierna infancia, con chaqueta y gorras de cuero incluidas) asistió a multitud de conciertos de los pioneros en los años 50 (la mayoría de las veces acompañado por su tía, o no le habrían dejado entrar), conociéndoles e incluso trabando amistad con ellos. De hecho asistió nada menos que a 38 conciertos de Elvis, y Gene Vincent le regaló una de las blue-caps de su grupo. Estas y mil anécdotas más recorren el libro en una sección llamada "Forgettin´ to remember to forget" que no tiene desperdicio y que nos hará morirnos de envidia. Cuando creció Poore estuvo envuelto en el mundo musical rocker, como podemos ver en el artículo de este diccionario dedicado a Los Tren-Dells, y sobre ello escribe de forma sobrada en el libro, incidiendo en su faceta de organizador de conciertos y productor musical, con las alegrias y decepciones que ello le trajo. Pero no es, en general, un libro biográfico. Poore utiliza sus experiencias propias solo para ilustrar épocas y artistas del género, del cual este libro es un buen diccionario. Con capítulos divididos en décadas, viajamos a traves del rockabilly desde sus comienzos en los años 50, hasta finales de los 90, con extensas notas biográficas y, sobre todo, discográficas. El autor, que es un radical talibán del purismo rockabilly, tiende a dedicar más páginas de las que serían deseables a pupilos suyos de su época de manager, echándose de menos más dedicación a otros mucho más grandes, pero es defecto perdonable y comprensible. A quién si dedica un capítulo entero (el único dedicado por entero a un solo artista), y además el más extenso es a, como no podía ser menos en un radical del rockabilly, a Charlie Feathers. Los fanáticos del cantante difrutarán como niños de este libro. También debemos echarle en cara cierto desconocimiento de fuertes movimientos rockabilly nacionales, como el sueco o el español, no dando cuenta de ninguno de sus míticos representantes. Como ejemplo de su despiste en este sentido digamos que solo nombra a dos bandas españolas: Ike & the Capers (que son alemanes) y The Tennessee Boys (que son portugueses). Es también harto interesante y curioso de ver el epílogo dedicado al futuro del rockabilly. Recordemos que estamos en 1998 y aunque Poore es realista, y por tanto pesimista, al respecto, hace apuntes sobre las nuevas bandas que están destacando y que podrían tener un gran futuro de éxito. Son nombres hoy totalmente dessconocidos como BR5-49 o Ted Roddy, lo que demuestra que ni en sus peores pesadillas habría podido imaginarse el absoluto desprecio que por el género sentirían las grandes compañías y medios de comunicación. A pesar del aspecto exterior de la obra (que más parece una carpeta gigante de un video VHS) no es una edición de lujo y por tanto no es cara. Lanzado en papel barato, la selección de fotografia está además conjunta en un libreto interior, lo que abarata mucho la producción. La selección fotográfica, de todas formas, no es gran cosa, sino una recopilación de Poore con grandes del rockabilly, al estilo del Mocito Feliz o de yo mismo. Que yo sepa, no está editado en español. Poore ha editado también los libros relacionados "Why it had to be Elvis" (2003) y "Rockabilly rumors and untold tales" (2008), que no me he leido aun. Para más envidia aun (pero no de la sana, de la otra), decir que tiene una colección de 20.000 discos.

The Belmont Playboys, otro de los grupos por los que apostaba Poore.