viernes, 4 de octubre de 2013

Bailes de moda

No vamos a repasar toda la Historia del baile popular, pero si vamos a remontarnos a los primeros tiempos de la colonización norteamericana, cuando algunos de ellos se importaron de Europa. Los bailes de salón provenientes del viejo continente tomaron en América, casi en seguida, una idiosincrasia propia debida al puritanismo de los primeros colonos que no veían con buenos ojos demasiado contacto físico. Dejando los emparejamientos del vals aparte, solo habituales en la alta sociedad, los bailes en las fiestas coloniales americanas se producián al ritmo de viejas melodías centroeuropeas tocadas muchas veces con nuevos e improvisados instrumentos y quizá con una mayor espontaneidad. Estas danzas hillbillys ya solían separar a los sexos la mayoría del tiempo, reuniéndose solo en determinados momentos en el centro de la sala para algunos movimientos, cogiendose solo de las manos, y cumpliendo las estrictas órdenes del maestro de ceremonias, que muchas veces improvisaba una letra explicativa al son de la música. Cuando en el primer tercio del siglo XX los ritmos empezaron a acelerarse, aparecieron nuevos géneros más animados y locos como el swing, el boogie-woogie o el jitterburg, en el que las parejas estaban juntas todo el rato, moviéndose veloz y frenéticamente y haciendo malabarismos, quién pudiera. Una derivación en forma de corro fue The Big Apple (1937), que no duró mucho y que puede ser considerado el primer baile de moda realmente pasajero. De tal forma que estos nuevos bailes quedaron reservados para la juventud, únicos capaces de aguantar este ritmo diabólico. Era una forma de bailar adscrita a un género concreto y común y no a una sola canción. Esto cambiaría por primera vez con la llegada del tema "The hucklebuck" (1949), de Paul Williams. Era un rhythm & blues bastante tranquilo pero tenía una pegadiza escala de blues, marcando mucho los pasos con el saxo. Esto hizo que la gente empezase a bailarla de una forma concreta en los clubs de música negra, sin disimular demasiado su componente erótico, con movimientos convulsos y cortados, cambiando la postura a cada momento, por más que las parejas permaneciesen separadas y sin estar en contacto en ningún momento (de hecho, parecía más divertido bailarlo en grupo). Williams vendió más de medio millón de copias y llegó al número uno de las listas de R&B. Cuando la fiebre se extendió, se suavizaron movimientos y el baile se caracterizaba por dar patadas hacia adelante, girar, mover la caderas, los brazos,... todo ahora más pre-establecido. Su tremendo éxito, y el de todos estos bailes de moda que seguirán, se basaba en que era muy fácil de aprender, no tenía unos pasos tan estrictos (dando margen a errores y sin el tan habitual momento embarazoso de pisar a tu pareja) y por tanto hasta los más patosos podían bailar sin complejos en cualquier fiesta. Por el momento esto tendría que posponerse con la llegada inmediata del rock & roll, que retomaba los bailes de pareja y la acrobacias del swing a un ritmo aun mayor, durante gran parte de los años 50. El rock and roll, de nuevo, era un baile genérico, y no fue hasta "The Twist" (1959), de Hank Ballard, que se retomó el concepto de un baile exclusivo para una canción. Era un ritmo derivado del rock and roll, pero sin embargo ahora las parejas no estaban juntas. De una manera casi instintiva, ya que en parte lo decía la canción (y el ritmo), se bailaba girando (twist) las rodillas hacia un lado mientras que los brazos se giraban al contrario, dando impresión de descoyuntamiento entre los envidiosos mayores que ya no estaban para esos trotes. Pero Ballard no era un bailarín como Chubby Checker, el cantante que volvió a grabar el tema al año siguiente y que, gracias a sus apariciones bailándolo con gracia y habilidad, lo convirtió en un éxito mundial., número uno en muchos paises y conseguir que fuese el primer sencillo de la Historia en alcanzar el primer lugar de las listas dos veces en años diferentes (volvió a repuntar en 1962). Solo comparable a la fiebre que el twist despertó en Estados Unidos es la que causó en America Látina, pero allí no por las versiones de Checker o Ballard, sino por las de el exilado padre del rock & roll Bill Haley, que con sus "Spanish twist" o "Florida twist", empezó allí una segunda carrera cuando ya en su país estaba olvidado. Fue contagioso, y prácticamente cada país tenía su Rey del Twist nacional, aunque debemos destacar en este aspecto, por encima de todos, a Los Teen Tops en Méjico y a Johnny Hallyday en Francia. El twist se convirtió pues en un sub-género bailable del rock and roll, que casi se sobrepondría al peyorativo título de este artículo merced a su duración en el tiempo y, porque no decirlo, a lo divertido que es. Aparecieron muchos más twists hoy día clásicos del rock, como "Let´s twist again" del mismo Checker, el "Pippermint twist" de Joey Dee & the Starliters y multitud más menos conocidos, como el "Magic City Twist" de The Tri-Tones, el "Rebel twist" de Jim Bundy Combo o el "Twisting at Little Big Horn" de King Tut. El mismísimo Elvis intentó introducir una versión veraniega de él, "Slicin´ sand" (Salpicando arena), a través de su película "Amor en Hawaii". Mientras tanto el astuto Checker, en previsión de que se agotará la veta, ya estaba abriendo otras prospecciones dejando en naderías tristes intentos de competecia ("The Shag", "The bug", "The dodo"...). Habiéndose dado cuenta que había mercado para esos bailes sencillos se lanzó a editar otros que fueran álgidos momentos de diversión de cualquier guateque que se precie. Así es como dio con "Pony time" (1961), que imitaba el trote del caballo; "The fly" (La mosca), que era como el twist pero moviendo mucho las manos, como queriendo espantar el insecto; y el "Limbo rock" (1962), basado en un juego y en un ritmo tropical que consistía en pasar por turnos por debajo de un palo que, a lo largo de la canción, está cada vez más bajo. Lo malo del caso es que todas las canciones y los bailes se parecían, convirtiéndose en modas pasajeras cada vez más breves. Tuvo que recurrir a una versión de "The hucklebuck" (1963) para seguir en la cima, convitiéndolo ahora en un estricto baile en el que había que seguir las instrucciones de su letra, haciendo pasos como el pato o el viejo encorvado, algo que empezaba a ser un poco tonto. Para entonces otros dos bailes rockeros se habian impuesto de forma natural, sin ningún liderazgo claro, destronando a Checker para siempre: El stroll y el madison. Ambos eran unas espectaculares danzas de grupo, que en ciertos aspectos recuerdan bailes tribales mezclado con los bailes de salón europeos y con el rock y que, se habían originado de forma casi espontanea en ciudades como Columbus a finales de los años 50. El stroll (Andar despacio) era popular hacía mucho tiempo en los clubs negros antes de que lo dieran a conocer The Diamonds. Consistía en dos lineas separadas y enfrentadas, hombres a un lado y mujeres a otro, y donde al ritmo de la música (en los primeros momentos principalmente de Chick Willis, conocido como El Rey del Stroll), y al contrario que en lo bailes lineales country, las parejas se elegían en el centro y pasaban bailando-andando despacio por el pasillo central. El madison empezó a conocerse en todo Estados Unidos después de que Ray Briant grabara "Madison time" (1959), y se fue extendiendo lento pero seguro en los bailes de instituto o de pueblo en el medio oeste, hasta que Alan Freeman terminó de darla a conocer a todo el mundo anglo-sajón gracias a su versión de 1962. Ambos bailes se convirtieron en los reyes de los guateques en los primeros años 60 y surgieron innumerables versiones en todos los paises. Con el tiempo se dio un fenómeno curioso, los mods se apropiaron del stroll como algo suyo, por época y manera de entender la vida, mientras los rockers lo harían del madison, en multitudinarios bailes en los que la mayoría de las veces solo están permitidas chicas. Más curioso aun: En la actualidad han intercambiado los nombres, y lo que en los 50 era el stroll ahora es el madison y viceversa. Si alguien puede explicarme este fenómeno de inversión le estaré muy agredecido. Pero volvamos a los años 60. Los bailes de usar y tirar se seguían sucediendo por diversas artistas, esperando alguno que sonara la flauta para hacer grandes ventas. Tras los fracasos de The dog (El perro) de Rufus Tomas (pero que abrió el camino a la más famosa "Walkin' the dog"), The Scoot (El pirarse, una especie de Madison pero agarrados de las manos) de Andy Anderson, y The Roach (la cucaracha) de Dean & Jean, The monkey (El mono) fue popularizado en 1963 por temas como "The monkey time", de Major Lance, o "Mickey´s monkey", de The Miracles. Aunque el título del baile haga temer lo peor os diré que, dentro de lo que cabe, era bastante digno, limitandose los, en estos momentos ya, cansados bailarines a mover los brazos atrás y adelante y pegar saltos adelante y atrás. Pasó, y entonces apareció el sensual "The Climb" (1964), la escalada, por obra y gracia de The Forty Four, donde las parejas se agachaban y subían. Pasó todavía más deprisa que el anterior, y apareció "The jerk" (1965), el tirón, ocurrencia de The Larks en la cual los que bailaban no movían los pies del sitio, solo pegaban sacudidas convulsas de los brazos y que dió lugar a secuelas como "Do the jerk" (1966) por parte de Jackie Pittman. Este tipo de baile, que permitia cierta intro-inspección y relax pues no tenía porque acercarsete nadie dada su inmovilidad inferior, fue adoptado muchos años por corrientes psicodélicas y psicotrópicas y resultá muy asociado al movimiento hippy y ye-yé. El rey del rock instrumental, Duane Eddy, pasado su mejor momento, intentó reconvertirse en un especialista en este tipo de bailes, intentando imponer danzas algo tontainas como el "Wild Watusi" (El batusi salvaje), a base de saltos, el "Mashed Potato" (Puré de patatas), con una coreografía parecida a la de la infame "La mayonesa" de décadas después, o el "Popeye", cuyo movimiento más famoso era sacar al pulgar al modo de los auto-estopistas o mirar en lontananza (estos dos gestos, simpáticos, aun no han perdido fuelle). A partir de aquí la calidad en música, letra y coreografía de los bailes de moda fue cayendo en picando, alejándose además de los postulados del rock and roll paulatinamente hasta que llegó un momento en que nada tenían que ver. De esta guisa llegó The Clam (La almeja), una absoluta idiotez que presentó un Elvis en sus momentos más bajos con la canción "Do the clam", en la película "Girl happy" (1965). Más parecido a unos "Los pajaritos" pero con caras de bobos que a otra cosa, era demasiado ridículo para que nadie pudiera minimamente interesarse en bailarlo. Mucho más éxito tuvo ese mismo año "La yenka", de los holandeses afincados en España Johnny & Charly, con su simple "izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, un, dos tres". Afortunadamente se olvidaron por casi una década de obligar a la gente a bailar de determinada forma, pero como sabemos todo vuelve. Enrique & Ana, dúo formado por una simpática niña y por un imbécil, recreó "La yenka" (1979) con mucho éxito; Coast to Coast, grupo británico de rockabilly, llegó al número tres de sus listas nacionales con su versión de "(Do) The hucklebuck" (1981); y ese mismo año el bombazo de "Los Pajaritos", que aunque dado a conocer a nivel mundial por la española María Jesús & su Acordeón (su apellido es Granados), la melodía era una vieja canción alemana. Por cierto, que en Estados Unidos y Polonia quién popularizó este baile del pollo ("Chicken dance"), al año siguiente, fue el antiguo organista de King Records (la Sun Records del Norte), Bob Kames. Después, tristemente, solo se me ocurre el "Baile del Gorila" de la pequeña Melodie esa. "¡Uh, uh, uh!". "The stroll" (1958).