viernes, 13 de abril de 2012

Dewey Phillips (Crump, 1926 - Memphis, 1968)

Nacido y criado en una humilde familia del norteamericano estado de Tennessee, Dewey se convierte un chico extrovertido, gracioso, caradura y amante de la buena música sureña, sobre todo del rhythm & blues que en los años 40 están empezando a hacer los negros. Tras luchar en la Segunda Guerra Mundial, donde fue condecorado como héroe, se traslada a Memphis donde consigue trabajo como panadero, siendo despedido por incitar a aumentar la producción a fin de que el pan resultara más barato a la población. Se empleó entonces en una tienda de baratijas, entreteniendo a compañeros y clientes pinchando los discos que pasaban por allí y animando al público como un vendedor de mercadillo. Su desparpajo le llevó a fichar como pincha-discos en la emisora local WHBQ, en 1949, que emitía desde el hotel Chisca (hoy abandonado). Su programa se convertirá en seguida en el preferido por los jóvenes de los primeros años 50 al dar a conocer a nuevos músicos y nuevos ritmos mientras revoluciona las ondas con su peculiar estilo enloquecido, humorístico e incluso anarquista. En el se basarán todos los otros grandes pincha-discos de la década dorada del rock and roll a la hora de animar a los jóvenes a hacer locuras, a desafiar a sus mayores y a escuchar las canciones más rompedoras del momento. En 1950 ya es líder de audiencia (aunque no abandona su pluriempleo en una tienda de discos) todas las noches de la semana, alargando la emisión hasta la una de la madrugada de los sábados, poniendo lo mejor de la música gospel, blues, hillbilly o rhythm & blues, rompiendo las barreras de géneros y razas que otros programas mantenían durante decenios (aparte de las habituales emisoras blancas había emisoras exclusivamente negras en Memphis, como la WDIA) y que habían propiciado, incluso, disturbios en la ciudad, llegándose a destruir publicamente por la policía centenares de discos de música negra. Phillips, además vuelve locos a sus oyentes más jóvenes y desquicia a los patrocinadores al deformar el nombre de las marcas o pinchar los discos a diferentes revoluciones de las correctas. Su coletilla habitual, con su guerrera voz característica es: "No me importa donde vayais ni como vayais, pero no os olvideis de decirles que os ha enviado Phillips" (dandose el caso de un chico que se presentó en urgencias diciendo que le había enviado Phillips). Querido por todos los chicos de la ciudad, a la vez que temido por los mayores, Phillips era conocido como Daddy-O (Papaito) y aclamado y saludado por las calles, donde era facilmente reconocible por sus ropas chillonas, destacando sus camisas hawaianas. No es extraño que contactara y trabara amistad con el otro gran entendido y amante blanco de aquellas músicas de Memphis, el otro Phillips, Sam. La excusa original era contratar a Dewey como sustituto de su tio político en el similar programa de radio "The Atomic Boogie Hour", pero en realidad todo desembocó en la creación de un sello discográfico, The Phillips, que editara a los jóvenes talentos de los nuevos ritmos. Las experiencia solo se tradujo en un disco, "Boogie in the park" (1951), de Joe Hill Louis, y luego rompieron la sociedad. Sam encauzó su camino, como de todos es sabido, fundando la mítica discográfica Sun, mientras que Dewey volvió a sus tareas de pincha-discos. Desde allí siguió apoyando a su amigo con frases como "Si tienes una canción que nadie quiere publicar pidele ayuda a Sam Phillips ¡Además es buena gente!", para a continuación seguir desconcertando y cabreando a sus patrocinadores con frases como "Id a la tienda de ropa Lansky Brothers en la calle Beale... haced como yo, os la poneis y salís ¡Pagadla solo si os agarran! ¡Deeweeey! Y no olvideis decirles que os ha enviado Phillips". No es de extrañar que su programa "Red, Hot & Blue" fuese la compañía nocturna habitual de todos los jóvenes de la ciudad e incluso de otros estados. En su anuncio de la cerveza Falstaff les intimaba a saltarse la prohibición de beber a los menores congelándola y, por tanto, tomándosela como comida. Para 1954 era una de las mayores estrellas de la radio del sur del país y había inventado el sonido estereo antes de su invención oficial al poner el mismo disco en dos tocadiscos separados, sin que empezaran al unísono y creando un efecto de retardo que le gustaba mucho (aunque cuando las agujas empezaban demasiado diferenciadas en el tiempo las quitaba bruscamente y decía que lo volvería a intentar mejor). Durante un aviso de incendio en su sede siguió transmitiendo como si tal cosa, radiando a los bomberos como llegar en vez de escapar. Convertido en una celebridad recibió ofertas para radiar a nivel nacional (que siempre rechazó) y fue calificado de genio por Sam Phillips y de "hombre que es blanco por casualidad" por Rufus Thomas. Fue entonces cuando Dewey, gracias a una copia del acetato que le dió Sam, pinchó el primer disco de Elvis, "That´s all right mama", causando una auténtica sensación que sería el principio del reinado de Elvis, y diciendo "...y si no te ha gustado te puedes ir a tomar por saco. Y recuerda decir que te ha enviado Phillips". Esa misma noche entrevistó a Elvis a traición y desde aquel momento la popularidad de Elvis no pararía hasta el infinito. La amistad entre ellos duraría hasta unos años después, en que traicionando su confianza, Dewey radió un acetato exclusivo que Elvis le había dejado solo para uso privado (aunque ya Phillps avergonzó a Elvis por su comportamiento de paleto grosero cuando le invitó a Hollywood), y que desembocó en un Phillips encolerizado y borracho saltando la valla de Graceland (el palacio de Elvis) entre amenazas. Dewey se convirtió en el gran portavoz sureño del rock and roll (tanto en la radio como de maestro de ceremonias en conciertos) y en el gurú bromista de la juventud. En 1956 conminó a todo el mundo tocar las bocinas de los coches a las diez de la noche creando un caos total en Memphis. Llamó entonces el jefe de policia ordenándole que no lo volviese a hacer y Dewey dijo: "Os iba a pedir que lo volviesemos a hacer a las once en punto pero ahora, hagais lo que hagais a las once, no toqueis la bocina", con los resultados esperados. Fue fichado para presentar un programa de televisión pero con la llegada de otro carismático locutor, de éxito nacional, como es Alan Freed, la estrella de Phillips empezó a declinar. Se salvó, al contrario que Freed, del escándalo payola -ver- pero no pudo librarse cuando uno de sus colaboradores, en 1958, acariciaba eroticamente y vestido de mono, a una representación de la voluptuosa actriz Jane Mansfield. Fue despedido y volvió a su programa de radio local, casi como al principio. Sin embargo su declive le había empujado hacia un consumo compulsivo de alcohol (dejando deudas en los bares diciendo que Elvis vendría a pagarlas) y drogas que le dejaron hecho una piltrafa. Esto llevó a que fuese despedido también de la radio y, aunque hizo las paces con Elvis, ya no pudo levantar cabeza (llamaba Elvis a todo el mundo), sobreviviendo en pequeñas emisoras de radio como una sombra de lo que fue, cada vez más adicto a las anfetaminas (tanto por sus problemas de peso como para el agotamiento físico y mental), hasta su temprana muerte víctima de sus vicios a los 42 años, exactamente por los mismos motivos y a la misma edad que su amigo Elvis. Su ataud lo portaron Sam Phillips, sus hijos, el cantante Dickie Lee y el técnico y amigo de Elvis (que también asistió al funeral) George Klein.