miércoles, 2 de diciembre de 2009

Big Band

La Big Band de Dizzie Gillespie

Desde finales del siglo XIX existían en el sur de Estados Unidos pequeñas bandas de jazz, siempre compuestas por negros que solo buscaban el entretenimiento propio pero que poco a poco fueron contratadas en clubs de Nueva Orleans y para tocar en los barcos-casino que remontaban el río Mississippi. Estas bandas estaban compuestas generalmente de trombón, saxo, trompeta, piano y contrabajo, aunque a veces incluían una percusión y era instrumental, sin voces. En pocos años alcanzó tal notoriedad que se expandió por casi todo el país, sobre todo gracias al éxodo de muchos de sus músicos hacia Chicago, lugar donde tenían mejores condiciones de trabajo, eran más reconocidos y desde donde podían iniciar organizadas giras hacía el oeste. La fusión del característico jazz que se hacía en Chicago con las influencias del sonido Nueva Orleans venido del Mississippi, llevado entre otros por Louis Armstrong, le dieron a estas bandas una mayor animación y un ritmo mucha más bailable, haciendo que pronto surgiera el swing. Eran los locos años 20 y se necesitaban bandas por doquier para animar fiestas, sobre todo ilegales (era la época de la ley seca) y para que ello fuese más efectivo las bandas incorporaron más miembros, mucha más sección de viento sobre todo y ya una batería fija y a veces un cantante, una pequeña orquesta o gran banda (big band) dirigida por un director, el cual a su vez tocaba también el saxo o la trompeta. Pero su imagen estaba muy alejada de las serias orquestas sinfónicas, aunque eran maestros músicos no dudaban en bailar o hacer gansadas mientras tocaban, incluso el director. En seguida destacaron la Creole Jazz Band, la Fletcher Henderson Orchestra, la Hot Seven de Armstrong y las de Count Bassie, Duke Ellington y Benny Goodman, las cuales seguían muy apegadas al jazz y se basaban en la improvisación pues muchos de ellos no sabían leer música, son las llamadas hot bands. Pero pasada la gran depresión de 1929 poco a poco volvieron a florecer fiestas con gente cada vez más joven que querían bailar melodías que pudiesen identificar, lo que dió oportunidad a las big bands de swing, más bailables y que tenían ya un repertorio fijo que podían grabar con grandes beneficios económicos, son las llamadas sweet big bands, entre las que destaca la de Tommy Dorsey y, sobre todo, la de Glenn Miller. Esta época dorada de las big bands terminó practicamente cuando Miller desapareció durante un vuelo de reconocimiento por el Canal de La Mancha en 1944 (era capitán de la fuerza aérea), seguramente derribado por un avión alemán. Pronto los combos de rhythm & blues primero y luego la electrificación de los grupos de rock & roll dejarían a las costosas big bands obsoletas y difíciles de contratar, tanto por pasadas de moda como por caras. A finales del siglo XX experimentaron un sorprendente auge, sobre todo las de swing, cuyo más exitoso exponente ha sido la del ex-Stray Cats Brian Setzer.

No he podido resistirme a compartir con vosotros esta enloquecida versión humorística del "WHen the Saints go marchin´ in" de la banda de Louis Armstrong con ese genio que era Danny Kaye como artista invitado.