miércoles, 16 de abril de 2008

Carl Perkins (Ridgely, 1932 - Jackson, 1997)

Perteneciente a una familia de jornaleros del algodón del condado de Tiptonville, en Tennessee, la familia Perkins era tan pobre que por lo general los vecinos les surtían de la ropa usada que necesitaban, y no tenían electricidad, usando un generador para escuchar la radio solo un día a la semana. Carl demostró un temprano interés por la música, hasta el punto que su padre le fabricó una guitarra con una caja de cigarros cuando el pequeño tenía tan solo siete años, quizá por ello siempre tuvo un estilo peculiar tocando, como si le diera miedo romper las cuerdas. Le enseñó a tocar un viejo negro al que Carl conocía como "Tío" John (su nombre era John Westbrook), el cual le dijo que más importante que la técnica era el sentimiento. Con trece años Carl ganó un concurso de jóvenes talentos gracias a una composición propia, “Movie Magg”, con una desconcertante letra sobre un chico que llevaba al cine a su novia a lomos de una mula. Formó un grupo country junto a sus hermanos Jay y Clayton llamado The Perkins Brothers y empezó a tocar en fiestas de los pueblos y para entretener a los otros braceros. La familia Perkins se trasladó a un suburbio de Jackson, más cerca de Memphis, pues el padre consiguió un trabajo en una fábrica de bolsas. Allí, Carl se convirtió en un gigantón de casi dos metros que se casó precozmente y fue padre en seguida de dos hijos. Necesitados de dinero para alimentar a sus familias, los hermanos Perkins tuvieron que alternar la música con el trabajo de panaderos, pero consiguiendo actuaciones en la radio y en varios bares. En esta época se conformaban en muchos sitios con poder experimentar con su música y con beber gratis, principalmente cerveza mezclada con bourbon. En uno de estos garitos siempre había un amigo de Clayton, W.S. Holland, al que todos llamaban Fluke, sentado al borde del escenario haciendo palmas o percusión sobre el entarimado. Cuando se decidieron a ir a los estudios Sun (que acababan de descubrir a Elvis Presley) para una audición, Carl le dijo a Fluke que se comprara una batería y les acompañara. Este no entendía porqué le elegía a él ya que no sabía tocar ni una nota, y Carl le respondio que era más que nada por ir comodos hasta Memphis en sus flamante Cadillac. En Sun fueron recibidos fríamente y casi echados a patadas por el jefe, Sam Phillips, hasta que empezaron a tocar "Movie Magg". Entonces este se dio cuenta lo que tenía entre manos, considerando a Carl un genio de la música, una especie de Hank Williams más enérgico y rápido. Le editó “Movie Magg” (1955), acreditado como Carl Perkins en solitario, que no fue distribuido fuera de la comarca. Con Bob Neal (antiguo representante de Elvis) como manager, parecía, tras una segunda grabación, "Gone, gone, gone", que el grupo habría de pasar desapercibido entre los muchos que en ese momento estaban haciendo rock and roll (a pesar de que el ritmo que los chicos le imprimían era más vertiginoso) cuando, durante una gira junto a las también promesas entonces Elvis Presley y Johnny Cash, Carl oyó como un chico le gritaba a su novia “¡Nena, no pises mis zapatos de gamuza azul1”. Aquellas palabras, que cambiarían su vida, le estuvieron rondando por la cabeza hasta que se compró unos zapatos así y entendió lo que el chico había querido decir. De ahí a componer “Blue suede shoes” (1956), una de las canciones más famosas de la historia, solo había un paso. La grabación fue mágica, no solo por la letra contagiosa, sino por la energía musical que rebosa en los solos de Carl, cada uno más caliente que el anterior, y en las improvisaciones a voz en grito ("Go cat go!", "Rock!" etc) que la convierten en una pieza insuperable con todos los ingredientes del mejor rockabilly. Apoyado ahora incondicialmente por Sun, que acababa de perder a Presley, el tema recorrió el mundo como un reguero de pólvora, llegando al número uno y convirtiendo a Carl en una mega-estrella y en el gran Padrino del rockabilly (la inmediata versión big band de Pee Wee King también llegó a lo más alto de las listas). Fue el primer artista de la Historia en llegar a lo alto de las tres listas de éxitos (country, rhythm & blues y pop) con un mismo tema, y el primero de Sun en vender más de un millón de copias, lo que le valió un Cadillac de regalo por parte de Phillips (aunque lo estrelló poco después conduciendo como un loco). Pero Carl nunca se convirtió en un divo al uso, modesto y tranquilo solía volver a su Tennessee natal para estar con su familia. Pero la maldición del rock and roll no le iba a perdonar solo por eso: En pleno éxito, alquilaron una limusina para ir el grupo al programa de televisión de Perry Como, en Nueva York. El conductor era el pincha-discos Stuart "Poor Richard" Pinkham (enviado como representante y chofer por Phillips) que, a la altura de Wilmington (Delaware) se durmió al volante y se estampó contra un camión. El camionero murió en el acto mientras ellos salieron despedidos por encima de un puente hasta un arroyo. Holland, que se había despertado en medio de la carretera con heridas leves, rescató a Carl que, inconsciente, se estaba ahogando en el agua. Clayton y Pinkham sufrirían heridas de diversa consideración, y Jay sufriría traumatismo craneo-encefálico, pero el que se llevó la peor parte fue Carl, con fractura de craneo y otros huesos, quedando inactivo mas de un año. Durante este tiempo Elvis grabó “Blue suede shoes” (por dos veces, algo inédito en su discografía, aunque reconoció que era imposible hacerlo mejor que Carl y le visitó en el hospital) con más éxito que su autor y Carl fue olvidado. Otras grandes canciones fueron creadas por Carl como "Honey don´t", “Everybody´s tryin´ to be my baby”, “Boppin the blues”, la turbia "Dixie fried", “Matchbox” (1957), “Your true love” (acelerada en post-producción por Phillips) o “Glad all over” (1958) pero fueron las versiones que de ellas hicieron otros artistas (incluidos los Beatles) las que les darían más fama. Carl fichó por discos Columbia, donde intentó seguir triunfando con temas de rockabilly que hablasen de prendas, como "Pink pedal pushers" -pantalones piratas rosas- o "Pointed toe shoes" (1959), pero la falta de éxito, la amargura por la oportunidad perdida y la muerte de Jay por un tumor maligno en el cerebro, (muchos creen que agravado tras el accidente), le arrastraron ya de forma incontenible hacía el alcoholismo que iba rozando desde su más temprana juventud. Su rockabilly se atenuó, acercándose poco a poco al estilo country-rock, como tantos otros astros del género en cuanto pasó de moda. Aunque hay muy buenos temas en esta época, como "Honey, cause I love you" (1960), "Anyway the wind blows" (1961), "Hambone" (1962) o "I´ve just got back from there" (1963), quedó practicamente olvidado en este limbo de ex-estrellas (excepto en Inglaterra, donde fue aclamado como un Dios en su visita de 1964), uniéndose a su amigo Cash en algunas giras. Se hizo más religioso y renegó de algunas cosas que le parecían errores del pasado, como beber mucho (llegó a grabar borracho "Her love rubbed off"), llegando a sermonearlo desde algún púlpito seglar. En los años 70, tras el suicidio de su hermano Clayton, a los 37 años de edad, Carl encontró reparación a este injusto olvido durante el revival rockabilly que se dio en Europa, que le erigió en gran precursor y rey del rockabilly, y tuvo conciertos homenaje, grammys, actuaciones en televisión, películas, una autobiografía y nuevos y magníficos discos como “Old blue suede shoes is back again” o “Disciple in Blue Suede Shoes”, siempre haciendo referencia a su mítico tema. Reconocido ya como uno de los grandes de la historia de la música grabó “Class of 55” (1986) junto a Johnny Cash, Jerry Lee Lewis y Roy Orbison, haciendo una especie de segunda parte, pero con Orbison sustituyendo a Elvis, de una improvisada sesión que tuvo lugar en 1956 y a la que se llamó El Cuarteto del Millón de Dólares (ver artículo al respecto en este mismo blog); o “Go cat go”, su última obra. Murió de un cáncer de garganta con solo 65 años de edad y ahora su hijo Stan homenajea a su padre en conciertos por todo el mundo. Por otra parte es curioso mencionar como "Fluke" Holland se convirtió en uno de los baterías más influyentes del rockabilly (antes de él este instrumento no era parte del género), siendo requerido durante toda su vida para tocar con los mejores, solo porque tenía un amplio coche (y un talento oculto) allá por 1955. Cosas de la vida.
Músicos: Carl Perkins (voz y guitarra), Jay B. Perkins y Ed Cisco (guitarra rítmica), Clayton Perkins (contrabajo), Tony Austin y W.S. Holland (bateria), Stan Kesler (steel guitar), Quinton Claunch (guitarra) y Bill Cantrell (violín).
Puedes hacer lo que quieras pero no pises mis "Zapatos de gamuza azul".

3 comentarios:

Cuchillo dijo...

En el gran vídeo del aniversario de Blue Suede Shoes, A Rockabilly Session, resulta entrañable la forma en que Carl trata a George Harrison, como un gran discípulo y amigo. Le cede varios de sus propios solos de guitarra y hasta cuando le mira se le nota el cariño y afecto que siente por él. Viendo esto no me extraña que fuera George quien cantó True Love en el funeral de Perkins.
http://es.youtube.com/watch?v=FfoxeweJ6tg

Jesus el Rocker dijo...

Si. Tengo entendido que Carl Perkins era una de las mejores personas del mundo. Debió ser emocionante el funeral.
Gracias una vez más.

Anónimo dijo...

George Harrison era super fan de Carl, por eso