miércoles, 16 de abril de 2008

Bobby Vee (Fargo, 1943 - Rogers, 2016)

De origen escandinavo, Robert Thomas Velline nació en una pequeña localidad de Dakota del Norte (Estados Unidos) que luego habría de hacerse famosa por dos hechos lamentables: un accidente de avión que heriría de gravedad al rock and roll y unos asesinatos (de una magnífica película de los hermanos Coen). Bobby tenía buenos genes musicales pues su padre era un consumado violinista y pianista y su tio tocaba la guitarra y el saxo, aunque eso si, la música que hacían era religiosa, intentando apartar a sus hijos de los degenerados desgarros del blues. Todo fue inútil, cuando el huracán Elvis arrasó el país Fargo también fue afectado y Bobby, su hermano y un compañero de instituto crearon su propio grupo. Sin embargo eran más partidarios del rock & roll más tranquilo y romántico de Buddy Holly, al que adoraban. Bobby se levantó feliz la mañana del 3 de febrero de 1959 pues tenía ya una entrada para el concierto que Holly, Ritchie Valens, Big Bopper y otros grandes del rock and roll darían en el cercano pueblo de Moorhead. Todavía estaba somnoliento, cuando entró su hermano corriendo a decirle que el avión en el que viajaban sus ídolos se había estrellado y habían muerto muy cerca de allí. Todavía en estado de shock, los chicos son reclutados como sustitutos de urgencia por el organizador de la gira e improvisan un nombre que no tenían, Los Shadows. Hacen el primer concierto de su vida en tan crucial momento sin tan siquiera tener bandolera para la guitarra (Dion les prestará la suya) y resultan la sorpresa de la noche, animando el cotarro y salvando el resurgir de la gira. Al marcharse la caravana de estrellas, empezaron a actuar en salas de fiestas y, era tal la histeria que Bobby provocaba entre las chicas que un cazador de talentos se fijó en él y se convirtió en su representante, incorporándoles a veces a un joven pianista que se hacía llamar Elston Gunn, pero que en unos pocos años se haría famoso bajo el nombre de Bob Dylan. Los conciertos se sucedieron con tal éxito que se grabó un disco en el pequeño sello Soma: “Suzie Baby” (1959), con el homenaje a Holly en la cara B, "Peggy Sue". Cuando llegó sorprendentemente, al nº 1 en Minneapolis sin apenas distribución, se hizo evidente que necesitaban el apoyo de una discográfica mayor. De esta forma, con la distribución de Liberty, llegó al nº 77 de las listas nacionales. Estas tempranas grabaciones estaban aun muy influidas por el estilo de Holly, pero los poco escrupulosos ejecutivos de Liberty tenian otros planes: Deshacer el grupo y crear un estilo propio solo para las composiciones de Bobby, que a partir de ahí se llamaría Bobby Vee. Aun mas, como sus primeras grabaciones rockeras no tuvieron el éxito esperado se le convirtió en un cantante para adolescentes más edulcorado y acorde con los tiempos. Aun así no se alejó del rock tanto como otros de su generación y su versión del “Devil or Angel” (1960) llegó al nº 6 y además grabaría un álbum con Los Crickets, el antiguo grupo de acompañamiento de su adorado Holly. No obstante el millón de discos vendidos, Bobby no estaba contento con ese material. Mucho mejor fue su segundo disco de oro: “Rubber ball” (compuesto por los grandes Schroeder y Pitney), que también llegó al nº 6. Sus éxitos, ya fueran de rock & roll o de baladas se sucedieron: “More than I can say” (1961), “Take good care of my baby” (su primer nº 1), “Run to him”, “Punish her” (1962) o “The night has a thousand eyes”. Incluso fue tan listo que, al volver de una de sus giras en Inglaterra (país donde hizo algunas películas), grabó en Estados Unidos el “Love me do” antes de que lo hicieran los Beatles, llegando con él al nº 2. Pero la llegada de ese mismo pop británico hundió la carrera de Vee. Aunque aún le fue relativamente bien con temas como "Charms" (1963), "Hickory, Dick and Doc" (1964), "Keep on trying" (1965) o "Look at me girl" (1966) debió arrastrarse por el patético circuito de clubs cantando sus viejos temas. Pero finalmente la compositora Marta Sharp lo resucitó gracias a sus temas “Maybe just today”, “Come back when you grow up” (1967), que llegó al número 3, y "Maybe just today" (1968), y tampoco le fue mal con la versión de "Let´s call It a day girl" (1969). Aunque nunca abandonó el rock & roll del todo, como demuestra "Rock and roll music and you" (1970), se dedicó en los años 70 más al country-pop, también grabó una película y editó un magnifico homenaje al soul de esos años: “My girl-hey girl”. Era el canto del cisne, pero a Bobby no le hacía falta realmente seguir en activo, tenía 25 años y era multimillonario, así que decidió retirarse a disfrutar de la vida escribiendo solo de vez en cuando. De esta forma reapareció brevemente en 1972 como cantante folk haciendose llamar Robert Velline y ahora en nostálgicos conciertos, acompañado de una banda en la que había tres de sus hijos. Se dedicó a su flamante estudio de grabación con tecnología punta y a recorrer los circuitos nostálgicos hasta que en el año 2011, diagnosticado de alzheimer, tuvo que retirarse totalmente. Murió como consecuencia de esta enfermedad poco después, a los 73 años de edad.
Músicos: Bobby Vee (voz), Bill Velline (guitarra), Jim Stillman (bajo), Bob Korum (batería), Elston Gunn (piano), Bobby Keyes (saxo) y The Crickets.
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Proto video-clip, un poco gay, de "The night has a thousand eyes".

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