sábado, 29 de marzo de 2008

James Dean (Marion, 1931 - Salinas, 1955)

Originario de Indiana, el joven Jimmy Dean quedó huérfano cuando solo tenía 9 años, siendo criado por sus tios en una granja. En sus juventud se interesó por los deportes y por el teatro, asi que cuando marchó a estudiar a la Universidad de Los Angeles destacó en las obras allí representadas, como “Macbeth”. El éxito cosechado le animó a estudiar interpretación en el famoso Actor´s Studio. Tras conseguir modestos papeles en teatro y televisión tuvo su gran oportunidad en 1953 cuando consiguió un papel importante en una obra de Broadway llamada “The Inmoralist”. Las críticas fueron tan buenas que Dean fue contratado para el papel protagonista en una película en Hollywood al año siguiente: “Al este del Edén”. El director Elia Kazan le eligió porque Dean era igual al personaje a interpretar: tosco, introvertido, apasionado y crítico con los valores establecidos por los padres. Su actuación fue tan magistral que de la noche a la mañana se había convertido en una estrella de cine admirado sobre todo por los jóvenes adolescentes que le veian como un ejemplo a seguir. El comportamiento de James nunca traicionaría los postulados rebeldes de la nueva juventud de los años 50. Así, acudió a la boda de su amada Pier Angeli para boicotearla con el ruido infernal de su moto de gran cilindrada. No es de extrañar que fuera el elegido para el papel principal de “Rebelde sin causa” (1955), y que fuera tan creible su interpretación de un joven especialmente confuso y difícil. Poco después comenzaría el rodaje de “Gigante”, de nuevo dando vida a un chico que debe enfrentarse a las hostiles generaciones anteriores. Sin embargo, durante un descanso del rodaje, Jimmy marcharia con su nuevo coche, un impresionante Porsche Spyder (al que llamaba “Pequeño bastardo”), a una carrera cercana. En una curva se estrelló contra una camioneta Ford muriendo en el acto, tenía solo 24 años. Había cumplido su máxima, tan habitual en el sentir del rock and roll, de “vive rápido, muere joven y harás un bonito cadáver”. Sus tres únicas películas bastaron para convertirle en un ídolo inmortal para la juventud de todo el mundo, por su personalidad, espíritu rebelde y su imagen arrolladora.


La famosa coreográfica escena de la pelea en "Rebelde sin causa".