lunes, 3 de agosto de 2015

"Johnny Cash, I see a darkness" (Reinhard Kleist, 2006)

Este es el título original de la mejor biografía gráfica hecha hasta la fecha sobre el genio de negro. Y la escribo así, en inglés, porque así es como la títula su autor a pesar de ser alemán y porque no he encontrado ninguna edición en español, terniendo por tanto mis dudas de que haya sido editada para el mercado hispanohablante por el momento, y debiendo conformarme con leerla en alemán, dándome cuenta de con que facilidad olvida un idioma un cerebro oxidado. En cualquier caso estamos ante un tebeo (una novela gráfica le llaman ahora los más inseguros) de gran calidad que repasa la vida de Cash desde su paupérrima infancia hasta su vejez, esta última en un épilogo resumen de su vida que se nota en gran medida influida por el emocionante video y testamento musical "Hurt" que nos dejó Johnny. Hay disgresiones en medio de la trama biográfica ilustrando algunas de las letras de sus canciones, sobre todo las más sórdidas y las que más hablan de crímenes, terminando de darle el aire de novela negra al comic que el estilo y la propia vida turbia del músico ya habían apuntado. El guión y el díbujo del joven Kleist (Colonia, 1970) son impecables y muy apropiados para este enfoque, de hecho su primera obra profesional fue ilustrar las obras del genio del terror gótico-surrealista H.P. Lovecraft. Otro de los grandes y originales aciertos de Kleist es presentarnos como uno de los principales personajes secundarios a un casi-desconocido Glen Sherley como una especie de alter-ego de Cash, como el perdedor sumido en la oscuridad del título en que se hubiese convertido el cantante de no mediar su talento, la suerte y June Carter. Shirley era un músico aficionado encerrado en la prisión de Folsom por atraco a mano armada y una fuga, y el momento cumbre de la historieta es el momento en que Cash hace su famoso concierto en Folsom en 1968 y canta "Greystone chapel", de Sherley, el cual estaba en primera fila, y ambos se dan la mano. No sale en el tebeo, pero hemos de decir que esto dio cierta fama a Sherley, que grabó un álbum en vivo estando aun en prisión y que cuando salió en 1971 Cash le estaba esperando a la puerta para ofrecerle un puesto en su banda. Tuvo que despedirle poco después por su comportamiento psicopático y se empleó como vaquero poco antes de pegarse un tiro cuando solo tenía 42 años. Volviendo al comic digamos que lo recomiendo fervientemente aunque no es fácil de encontrar de momento. ç