martes, 16 de diciembre de 2014

Pornobilly

Tras el tremendo éxito comercial de "Garganta profunda" (1972), que incluso recibió buenas críticas de sesudos críticos de cine (seguramente tipos con muchas ganas de excusar sus perversiones tras un velo de intelectualidad, pues la película es un truño), la industria del porno cinematográfico experimentó un desarrollo inusitado durante los años 70 al verse sus inmensas posibilidades una vez que vistiese a sus cintas con cierto argumento y guión, cuanto más pedante mejor, sin importar lo ridículo que todo esto fuese. Así es como llegaron "Tras la puerta verde", "Historia de O" (1975) y un largo etcétera de filmes con diferentes ambientaciones e insoportables momentos dialogados para los onanistas que llenaban los cines X (entonces no se podía dar para adelante a la película) en espera de las escenas de sexo explícito, que de eso se trataba. Hubo cine porno de romanos, tropical, western, histórico, negro, de aventuras,...pero realmente no se recurrió al musical para dar ambiente al sexo profesional, si exceptuamos las conocidas tonadillas psicódelicas como fondo del acto. Es curioso y nos debe enorgullecer, o avergonzar, según nuestra capacidad para ruborizarnos, el que fuera el rockabilly el género que iniciara los pornos-musicales, en un infra-género que podemos bautizar sin esforzarnos nada como pornobilly. La cinta que dio el pistoletazo de salida (y perdón por el chiste, pero no me he podido reprimir) fue "Teenage cruisers" (1977), obra del cantante rocker Johnny Legend que mezcla elementos del cine rocker de los años 50 (además de la música) con elementos hippys de la década a la que pertenece, como los bailes alucinógenos, la paz, la busqueda personal y, sobre todo, el amor libre. El argumento tiene poco o nulo peso, en base a una serie de personajes (rockers, gangsters, chiflados,...) convergiendo en lo único que tienen en común, el gusto por la diversión, como mera excusa (o sin ella) para las consabidas escenas de sexo sucio y, oh amigos, para estupendas actuaciones de rockabilly por parte de viejos y nuevos conocidos del género. La lista es espectacular: Ray Campi ("Eager boy"), Colin Winsky ("Red hot mama"), Tony Conn ("Birmingham mama") o el propio Legend ("Hot rocks" y "Are you hep to it?"), banda sonora que se completa con Jackie Lee Cochran ("Hungry Hill"), Mac Curtis ("Slip, slip, slippin´ in"), Alvis Wayne ("I wanna eat your pudding"), Kid Thomas ("Wail baby"), Chuck Higgins ("Bip bop boom" y "Don´t touch me"), Billy Zoom ("Bad boy" y "Say when"), Jerry Sikorski ("Backseat boogie") y Charlie Feathers ("That certain female"), alguna de ella hecha en exclusiva para el film, lo que le añade mérito. De los tres rockers-actores del cotarro (si exceptuamos al omnipresente Legend) Conn tiene cierto protagonismo, Campi menos pero se nota que estaba metido en el ajo, pero Winsky, que también actua un poco, parece ser que no sabía que estaba rodando escenas para una película X, y dado que no aparece sino en escenas totalmente ajenas al sexo, tiendo firmemente a creerle. Para los amantes del porno decir que no es el mito de tres piernas John Holmes el protagonista del film, como he oido por ahí (cuando aparece es un refrito proyectado de otras películas suyas) sino la gran Serena, y que como tal no merece la pena perder esos quince minutos. Si lo merece, a pesar de ser un bodrio dificilmente soportable, por la música citada, en algunos casos un documento único del revivalismo rockabilly de finales de los años 70.  Después habría que llegar al siglo XXI para volver a ver otras producciones de pornobilly, ya libres de pelos y señales y dedicada enteramente al mercado del CD de gasolinera y a internet. "The rebelle rousers" (2006) cuenta con algunas de las más espectaculares modelos del momento, no obstante es una cuidada producción de Vivid, la más elegante compañia porno (aunque algunos detalles apestan), y su título hace referencia a la película de motoristas de los años 70 "Rebel rouser". La exigua trama, si se le puede llamar así, gira en torno a un grupo de guapas y duras rockeras que deciden buscar la libertad... a su manera, destacando una escena de sexo dominada por la presencia de la bandera sudista (otro guiño a "Rebel rouser"), pero si quitamos esto no hay demasiado R&R donde sacar tajada a pesar de que el director es el rocker Octavio Arizala, asociado a Vivid y a Wild Records a partes iguales. Mejora (musicalmente me refiero) Arizala en "The bad luck Betties" (2007), donde explota el morbo por las nuevas pin-ups rockeras, pues consigue un grandioso elenco de amigos del nuevo rockabilly para poner la banda sonora: Luis & Wildfires, Gizzelle, Omar & the Stringboppers, Santos, The Vargas Bros, etc. Y encima, un montón de chicas malas, todas impresionantes, recorren Los Angeles en busca de acción. Luego destaca una obra barata llamada, muy poco sutilmente, "Fuckabilly" (2010), protagonizada por nuevas promesas del cine X, lideradas delante y detrás de la cámara por Joanna Angel (que ya había hecho la más durilla, en los tres sentidos, "Rock & roll en mi ojete" y sus secuelas) que no me dicen mucho, ni falta que les hace. Como en el resto del porno desde los años 90 el argumento ha desaparecido por completo (que Dios les bendiga) a la misma velocidad que el matojo, y en esta ocasión se narran una serie de encuentros lésbicos entre pin-ups a ritmo de rockabilly enlatado ¿Se puede pedir más?. Tan buen resultado daría como era de esperar una secuela, "Fuckabilly 2" (2012), también protagonizada y dirigida por Angel. No son estas las únicas relaciones pornografía-rockabilly pues ¿Qué hay de la idolotría actual del mundo rockin´ por actrices eróticas de los años 50 como Betty Page o Tempest Storm? ¿No existe la serie literaria erótica de la rockera Isabella? ¿Es que no agradeceremos eternamente a Tracy Lords su aparición en "Cry baby"? ¿Nos olvidamos de Rachel Rotten? ¡Jamás! Bueno, claro está, yo todo esto no lo he visto, a mi me lo ha contado un amigo que está haciendo una tesis sobre pornografía.
Tony Conn - Birmingham Mama por edudelrio No sale nada cerdo, excepto desnudos subliminales, así que no os extrañeís si aparece cierta sudoración inexplicada. Este es Tony Conn en "Teenage cruisers".