miércoles, 29 de septiembre de 2010

Gökcen Kaynatan (Estambul, 1939)

La hemana mayor del pequeño Gökcen le empezó a dar clases de piano en casa pero pronto descubrió que le aburría la música clásica, deseperando a su familia al aporrear el piano con sones más modernos y rápidos, en un swing más intuido que aprendido. No tardó en dominar instrumento tan díficil y su talento innato para la música se desató en los años siguientes al aprender a tocar también el bajo, el acordeón y la guitarra. Pronto se convierte en un enamorado de este instrumento y en su adolescencia le llegan lejanos ecos del naciente rock & roll a su lejano país, Turquía, enamorándose inmediatamente de su sonido. No consiguió conectar con nadie que conociese de ese género hasta que, cumplida la mayoría de edad, se enroló en la marina que vigilaba el estrecho del Bósforo, conociendo a una serie de marineros de otros paises, sobre todo estadounidenses, que le podían facilitar el rock & roll que se hacía al otro lado del oceano y en Europa. Trabó amistad también con una serie de compañeros con sus mismas inquietudes y pronto formaron el primer grupo de rockabilly turco, Kara Kediler (Los Gatos Negros). Luego formó Somer Soyata (Pura Raza) pasándose a llamar poco después, merced al liderazgo y carisma de su líder, Gökcen Kaynatan ve Arkadaslari, es decir, Gökcen Kaynatsan & Amigos. En 1964 empezarían los primeros problemas en la formación, marchándose el bajista a formar su propio grupo. En esta época hemos de mencionar un comportamiento sin precedentes en el género, solo posible en un país como este: Gökcen y sus compañeros no solo se dedicaron a intentar abrir camino a sus carreras y al rock & roll, sino que montaron una especie de escuela-taller para enseñar a tocar y a conocer el rock a las nuevas generaciones turcas. Todo esto en medio de una lucha épica por salir del anonimato en que la sociedad de su país mantenía (y mantiene) al rock y por conseguir algún tipo de equipación técnica adecuada. Por no hablar de los impedimentos religiosos que algunos progenitores imponían a los chicos. Sin embargo, casi heroicamente, comienzan a aabrirse camino, primero tocando en fiestas privadas y luego, gracias al boca a boca, en salas de fiestas. Tal era su dinamismo en escena tocando versiones de temas yanquis y solo alguno propio que, en su particular 11-s de 1964, se lo contagían al público de tal forma en una sala de conciertos que este acaba destrozando el local. Se ven en un serio aprieto ante las autoridades turcas que les multan y les obligan a integrar un cantante melódico estilo otomano si quieren seguir obteniendo permisos para actuar. Disconformes ante este grotesco y casi surrealista abuso el grupo prefiere disolverse. Para seguir viviendo de la música Gökcen incorporá a los nuevos elementos, intentando meter algo de rock and roll en sus orientales gustos musicales. Lo consigue durante un tiempo, haciendo muy popular en su país (gracias en parte también al escándalo suscitado al relacionarse, una vez más, rock y delincuencia juvenil), su versión del "Hippy, hippy shake" así como el tema "A-me-ri-ca". Sin embargo nadie parecía estar demasiado contento y los cambios en la formación se hicieron continuos. De todas formas mediados los años 60 Gökcen ya era la gran (y única) estrella del rock & roll turco, habiendo derivado su música hacia el garaje o el nuevo rock americano, destacando sus versiones de los Creedence Clearwater Revival. Sin embargo, algo que no tenía porqué ser malo terminó siéndolo al interpretar los solos de órgano de gente como Los Doors o los propios Creedence a la manera oriental y exótica de estos lares, alejándo su música, pasito a pasito del rock & roll más auténtico. Aun así de esta época es su single más vendido, "Moda", un poco en la linea del rock intrumental de Los Shadows (el estilo de Kaynatan es muy similar al del guitarrista de estos, Hank Marvin) pero acercándose peligrosamente del gusto nacional turco por una música horrible orientalizante que lo envuelve todo y a todos. Inquieto, y seguramente drogado con algun nargil, Gökcen se marcha a Alemania a estudiar las posibilidades de la música electrónica y concreta y regresó a Turquía con todo un equipo de cachibaches eléctricos para re-iniciar su carrera como una especie de gurú que enseñase el camino a la nueva generación de músicos. Para 1972 ya había gastado todo lo que tenía ahorrado en esa mierda, pero esto no le desanimó y siguió con ello hasta el final de la década, estudiando sintetizadores y haciendo espectáculos de luz en espacios abiertos y en televisión, momento en que se dio cuenta que no había llegado a ninguna parte. Eso se lo podía haber dicho yo 10 años antes. Se dedicó entonces a diseñador de interiores hasta que a finales de los años 90 se le reconoció por algunos sectores como el gran pionero del rock en su país, haciéndole cantar y actuar de vez en cuando, aunque él, ahora muy sensato, sabe que su tiempo ha pasado y prefiere ejercer de padrino o presentador de las nueva generación rocker turca (es decir, 18 personas), lanzando con bastante entusiasmo a su grupo emblemático, Los Rumblefish.
Músicos: Gökcen Kaynatan (voz y guitarra), Erdogan Aktug, Timur Aldogan y Metin Teknam (batería), Erol Bilen (bajo y guitarra), Aytunca Massoud, Fahir Oltulu y Mehmet Sahinbas (bajo), Ertugrul Ozkan y Kiymet Karaköse (guitarra), Osman Onur, Sabi y Muzaffer Gür (voz), Onur Tarhan (guitarra rítmica), Türker Özdogan (saxo) y Aslam Süllan (teclados).

"El puente Malabadi", ni tan mierda como en los 70 ni tan rockero como al principio.