lunes, 22 de marzo de 2010

"Ídolos, mentiras y rock & roll" (Guy Ferland, 1997)

Para los adolescentes amantes del rock and roll de finales de los años 50 el gran ídolo local es Billy Magic, un reputado pincha-discos que es quién puede encumbrar o hundir a los nuevos artistas de rock & roll que surgen día si y día también. Uno de estos chicos consigue su gran sueño, emplearse en la emisora de Magic como chico de los recados, y pronto no será solo un empleado sino que se considerará un amigo del famoso disc-jockey, siendo introducido por este en los misterios de la vida y del amor. Pero en seguida vendrá la tremenda decepción al descubrir que acepta sobornos para pinchar unos temas en vez de otros y que se acredita como autor de canciones de artistas nóveles para cobrar royalties a modo de encubierto chantaje. ¿Os suena todo este asunto? Si, la historia narrada es una recreación del famoso escándalo payola que sacudió los cimientos del mundo radiofónico estadounidense y solo teneís que cambiar el nombre de Billy Magic (un excelente, como casi siempre, Kevin Bacon) por el de Alan Freed para tener una historia real. Buena ambientación y buena música aunque se echa de menos algo más de entusiasmo en al producción y cierto salvajismo juvenil para darle solidez. Por lo demás un buen entretenimiento para quienes nos gusta el tema. La banda sonora, crucial en una película de este contenido, recopila algunos de los grandes temas clásicos con acierto y variedad, aunque se eche menos más rockabilly que le hubiera dado ese espíritu rebelde juvenil que, como decíamos antes, apenas se intuye. En este aspecto solo tenemos "High school confidential" (Jerry Lee Lewis), "Almost grown" (Chuck Berry) o la nueva versión que del "Endless sleep" hace el joven Ben Saypol, mientras que los conjuntos de du-dúa acaparan buena parte de la música, eso sí, de inmejorable calidad. Así, tenemos a Los Platters ("The magic touch"), Dion ("Little Diane"), The Coasters ("Down in Mexico"), Little Anthony & the Imperials ("Shimmy, shimmy Ko-ko Bob"), Thurston Harris ("Little bitty pretty one") y The Viscounts ("Night train"). Los nuevos ritmos que van apareciendo con el transcurrir de los meses y los años están bien representados, así encontramos el innovador beat de "Willie and the hand jive" de Johnny Otis, la balada "Love you so" de Ron Holden, el high school en la versión  del "Dreamin´" que hace Jeremy Baka, el instro "Sleepwalk" de Santo & Johnny, el stroll "Let´s go, let´s go, let´s go" de Hank Ballard, el pre-soul  del "Lonely teardrops" de Jackie Wilson, el nuevo hillbilly de "Mule skinner blues" de The Fendermen, el soul-rock del "It´s gonna work out fine" de Ike & Tina Turner. Todo ello aderezado con el blues "Honest I do" de Jimmy Reed y con una sorpresa, "Medium rare", intepretada por Damen Fletcher pero compuesta por Bacon, que enseña aquí una nueva faceta.