lunes, 19 de mayo de 2008

Soul

James Brown

Estilo musical que aparece como resultado de la, aparentemente incompatible, mezcolanza que se produce entre el gospel (espiritual, emocional y suplicante, pero jubiloso) y el rhytm & blues (terrenal y hedonista pero relajado), que eran en los primeros años 50 los dos principales estilos de la música negra. Quizá por eso se tomó, en principio, como una música anti-segregacionista y de solidaridad negra cuando en realidad es el expresionismo musical, la exaltación del ritmo interior personal hasta la extenuación (llevada al límite por alguno de sus intérpretes), el baile del alma (soul significa alma, amigos). Los híbridos Soul Stirrers (entre cuyos integrantes estaba la luego estrella Sam Cooke), ligados aún al gospel pero también al doo-wop rockero, abrieron el camino, Solomon Burke sentó sus bases a principios de los años 50, pero sería Little Richard el que, gritando gospel como un poseso endemoniado a ritmo de rock, sentaría definitivamente las bases rítmicas del género, mientras que Ed Townsend, con sus letras explicitamente sexuales, el que lo liberaría de todo tabú compositivo. Gracias al sello Stax de Memphis el movimiento daría a conocer a sus grandes estrellas de los años 60: Otis Reding, Wilson Pickett y Joe Tex. Fue tal su exíto que pronto alcanzaron fama grandes artistas soul de otras partes del país, como Aretha Franklin, Percy Sledge, The Isley Brothers, Jerry Butler & the Impressions, Bobby Freeman o Sam & Dave. Convertidas sus canciones en himnos para el movimiento de los Derechos Civiles que lideraba Martin Luther King, el soul triunfó totalmente entre la comunidad negra y aparecieron sellos que parecían dedicados exclusivamente a él, como es el caso de Motown, que con un sonido propio con influencias rock lanzó a artistas como las Supremes, los Temptations, Stevie Wonder o Marvin Gaye. En 1968 King es asesinado y el alma de muchos más negros parece estremecerse, además muchos de ellos se convierten al islam y se produce una crisis económica brutal. Ello hace que como respuesta muchos sientan unas mayores ganas de diversión y la necesidad de cantar más alto y de bailar más freneticamente. Así es como aparece el rey del soul, James Brown (1933-2006), que de hecho había empezado como sustituto de Little Richard en el conjunto juvenil de este, los Upsetters. Cuando Brown había empezado a grabar en el sello hillbilly King, su dueño y director, Sydney Nathan, le preguntó que qué diablos estaba haciendo, aullando sonidos guturales como un enmoniado y a destiempo. Por desgracía la época dorada del soul se hundió al cebarse la tragedia con sus mejores representantes (de forma casi tan espectacular comno con el rock & roll). Así, Al Green sufrió el atentado de una fan despreciada seguido del suicidio de esta y se convirtió en pastor, Jackie Wilson también recibió varios tiros de una admiradora y luego sufrió un derrame cerebral que le confinó a una cama de por vida, Sam Cooke fue asesinado por la recepcionista de un sordido motel después de intentar violar a una adolescente, Otis Redding murió en accidente aéreo junto a sus cinco coristas adolescentes, Florence Ballard (de Las Supremes) falleció de una intoxicación etílica y Marvin Gaye fue asesinado por su religioso padre, harto de los desvarios paranoicos de su hijo. Pero lo que terminó de rematar al género fue la llegada de una música directamente derivada de ella: La horrible música disco o funk (con Donna Summer de las Supremes traicionando sus orígenes). Cuando el funk decae en los años 80 el soul vuelve a reaparecer pero en formas algo bastardas como el soul-rock de los Blues Brothers o de Wayne Cochran (blancos), las baladas de soul sinfónico de Barry White, o con el algo más hortera de Bobby Womack. Desde entonces el soul puro ha desaparecido, mezclado con la música pop e incluso con el hip-hop, para escarnio de una raza entera.


El famosísimo "I feel good" de James Brown, paradigma del Soul.

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