lunes, 19 de mayo de 2008

Country

Merle Haggard

Estilo musical surgido a principios del siglo XX en las regiones rurales del sur de los Estados Unidos. Combinó en sus orígenes la música folklórica de algunos países europeos de inmigrantes, principalmente Irlanda y los paises alpinos, con otras formas musicales ya arraigadas en Norteamérica, como los sonidos dixie y los cánticos de los negros. El country tradicional se tocaba esencialmente con instrumentos de cuerda, como la guitarra, banjo, violín, steel guitar y contrabajo aunque también intervenían frecuentemente el acordeón, la armónica y el arpa de boca. Las letras hablan de personajes patéticos, humor, mujeres, whisky, asesinatos, bailes, muerte, enfermedades y pobreza. Vernon Dalhart fue el primero en tener un gran éxito con este estilo gracias a su canción “The Wreck of old 97” (1924), pero fue la familia Carter la primera en grabar en disco una canción country, junto a Jimmie Rodgers (1927), considerado por muchos el padre del género. Ambos influyeron con sus respectivos estilos a numerosos cantantes que les sucedieron, como Cowboy Copas o los honky-tonks. Un honky-tonk es en jerga un bar de carretera para camioneros sureños, y musicalmente, por la mala fama de estos locales, representa el lado más canalla, bronquista y barriobajero pero también más bailable y divertido del country. Sus mejores representantes fueron Jimmy Dean, Faron Young y Hank Locklin. A finales de los años 40 Patti Page supo mezclar sabiamente el género con las baladas crooner y su "Tennessee Waltz" (1950) abriría nuevos caminos a otros cantantes de este country-pop, como el Johnny Tillotson o Lynn Anderson. Pero fueron a principios de los años 50 cantantes como los geniales y malogrados Hank Williams y Patsy Cline los que contribuyeron a su creciente popularidad, sobre todo al animar ritmo y letras en canciones geniales, siendo claros precedentes del sub-estilo hillbilly. En la década de los 50 esta variente hillbilly adquirió elementos de la música negra y otros sub-estilos y terminaría dando lugar al rock and roll y al rockabilly. Precisamente el nacimiento de este hijo relegaría totalmente al country durante esta década, bastando para ello decir que Elvis copó con su rockabilly el número uno de las listas country durante 34 semanas de 1956. De ahí cierto resentimiento envidioso de muchos veteranos del country hacia él, y el que Presley no haya sido incluido en el Salón de la Fama del Country, a pesar de haber vendido más discos del género que ninguno de ellos. Llegó un momento que, si querían seguir viviendo de la música, muchos músicos country tuvieron que ponerse a hacer rockabilly, por más que luego se excusaran miserablemente. De todas formas luego se daría la vuelta a la tortilla, y cuando el rockabilly cayera en desgracía a finales de la década, muchos cantantes rockers se reciclarían haciendo country. Apareció, para contrarestar el salvajismo rockero un tipo de country demasiado mimado por las productoras e incluso orquestado, que se conoció como sonido Nashville (ver su propia entrada). Esto motivó a su vez una reacción de los más puristas, que querían conservar la rudeza y el espíritu indómito original, dando lugar a lo que se llamó el sonido Bakerdfield, por la ciudad donde se originó, y que fue popularizado por gente como Wynn Stewart, Buck Owens y Merle Haggard. Los años 60 vieron como el country se seguía dividiendo en varias ramas, tomando especial preponderancia las melodías de las películas del Oeste gracias en gran parte al genio compositivo de Ennio Morricone (aunque ya antes Marty Robbins le había puesto voz). De todas formas, conforme se llegaba a los años 70 volvieron a tener notoriedad, por diversas razones, otras variantes como el bluegrass (ver su propia entrada), el western-swing (una sofisticada música basada en el jazz y el swing y popularizada por Bob Wills y cuyos mayores exponentes son desde entonces Asleep at the Wheel) . La mezcla con el movimiento hippy y la canción protesta dio lugar en los años 70 al country-folk, con gran éxito de artistas como John Denver y James Taylor , y su inmediata respuesta, el country-rock cristiano, con B.J. Thomas, mientras en algunas regiones aun se conservaba la esencia de ritmos tradicionales emparentados estrechamente como el cajún y el zydeco. Eso si, todos con un estilismo basado, en mayor o menor medida en los tiempos del salvaje oeste, moda que ha cambiado poco si exceptuamos las exageraciones (a base de flecos, bordados y colorines) de las grandes estrellas del género. Este amor al wild west, en estética y letras vielentas, dio lugar desde los años 70 al movimiento de los Outlaws (Forajidos), que trataron de revivir el country & western más rudo y puro durante un tiempo con artistas de la talla de Waylon Jennings, Kris Kristofferson o Willie Nelson. Pero cuando el country experimentó un verdadero nuevo auge fue desde 1980, gracias al empujón que le dio la película de Travolta "Cowboy de ciudad", y surgieron super-estrellas mundiales como Dolly Parton o Kenny Rogers. Sin embargo, al ver los productores la mina que tenían entre manos quisieron ampliarla, haciendo estrellas del country a muchachos que, esteticamente al menos, no parecían haber montado un caballo en su vida, tipos de ciudad que podrían ser cualquiera y para todos los públicos, dejando como viejos dinosaurios a los cowboys de toda la vida. Entre ellos llegarían Linda Ronsdtadt, Travis Tritt, Conway Twitty o Garth Brooks, aunque su talento haga que se les perdone sus intentos de disfrazarse. Desde entonces el country está institucionalizado y goza de buena salud, aunque solo en los Estados Unidos y con mucha morralla del nuevo country-rock por medio.

George Jones y el loco presentador Ronnie el Profeta cantan a duo mi tema honky tonk preferido, "Bar room buddies", para cerrar su programa en 1980.

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