jueves, 17 de abril de 2008

Charlie Feathers (Slayden, 1932 - Memphis, 1998)

Nacido en una granja junto al parque nacional de Holly Springs, en el estado norteamericano de Mississippi, creció rodeado de braceros negros que le contagiaron su amor por el animado rythm & blues que se hacía en las plantaciones de algodón. Aun así pensaba que a esa música le faltaban ritmo, velocidad y agresividad así que empezó a tocar la mandolina con solo nueve años para intentar paliar esos defectos, enseñado por un viejo negro llamado Obie Patterson. Pero lo primero eran las necesidades inmediatas en su humilde familia, asi que siendo aun un adolescente tuvo que ponerse a trabajar en la construcción de un oleoducto en Tejas. Convertido en un chico duro, mal hablado, fuerte, arrollador e impulsivo, se casó en 1951 cuando solo tenía 18 años. Para 1953 terminó el contrato y se marchó a Memphis en busca de fortuna, pero le diagnosticaron una grave meningitis medular que le mantuvo inmovil en la cama de un hospital durante meses. Charlie dedicó ese tiempo a perfeccionar su dominio de la guitarra de doce cuerdas y finalmente obtuvo un estilo propio al mezclar el rythm & blues con el bluegrass, pero de una forma tan agresiva y brutal que debía ponerle parches de algodón al instrumento para no molestar a los otros enfermos (mantuvo esos parches toda su vida, dandole su sonido característico), como lucha contra su frustración física, que dió lugar a un rockabilly salvaje. Cuando terminó su convalecencia era tal su confianza en su estilo que, tras tocar en algunos clubs nocturnos, se marchó directamente a discos Sun para conseguir una audición con Sam Phillips. Este solo le contrató como músico de estudio (inventando junto a Phillips y Scotty Moore el eco slapback, tan característico de la discográfica) pero le dió una opurtunidad para grabar cuando creó su sello filial, de efímera vida, Flip. El single "Peepin´ eyes" (1955), bastante country aun, empero, tuvo tal éxito que tuvo que ser re-editado, ya por Sun. El siguiente disco, "Defrost your heart" (1956), se vendió tan poco que cuando Charlie compuso las maravillosas "I forgot to remember to forget" y "Gone, gone, gone!" se le cedieron a unos principiantes Elvis y Carl Perkins respectivamente. Fueron sus primeros superventas pero Feathers murió sin ver un centavo de los miles de royalties que le correspondían de derechos de autor. Por desgracía Phillips coartaba la inspiración de Charlie al considerarlo más un cantante country que uno rockabilly, y este se volvió un poco paranoico, pensando que había una mano negra que no quería que triunfase (aparte de Phillips). Así las cosas dijo que se iba con su grupo, Jody & Jerry, a la competencia (la pequeña discográfica Meteor) para grabar un disco, pero que volvía al redil tras él. Mintió, Feathers grabó el hoy clásico rockabilly "Tongue tied jill", y nunca más volvió. El tema hablaba sobre los graves problemas de dicción de la chica del protagonista, acentuando semejante falta de sensibilidad con el estilo vocal de Feathers, que hacía constantes gallos, hipos y tartamudeos, algo que también él termino de implantar en el género. Se vendio lo suficientemente bien para que Feathers hiciera apariciones en la televisión nacional y fuera telonero de Elvis. Eso le sirvió para firmar un contrato con King Records, la única competencia seria que Sun tenía en el mundo del rockabilly. Las canciones grabadas allí, que incluyen las grandes "Can´t hardly stand it" y "One hand loose" (1957), son consideradas las mejores muestras de rockabilly puro y son la base sobre la que se asienta que Feathers sea considerado por los nuevos grupos neo-rockabilly del siglo XXI como su máximo ídolo, al cual imitan hasta la saciedad, a veces sin la menor verguenza, haciendo que muchos de ellos suenen exactamente iguales. Editó "Jungle fever" (1958), a la vez que daba cuerda a un miembro de su grupo, Jody Chastain, para que sacará con su nombre el single pseudo-instrumental "My, my", ramplón único disco en solitario de este músico, acompañado a la guitarra por el propio Feathers. Sin embargo en 1959 parecía que el rockabilly más cerril entraba en barrena y las ventas se resintieron mucho. Para quitarse ese lastre de encima intentó engañar al público grabando bajo el pseudónimo de Charlie Morgan en 1960, pero no era cuestión de nombres, eran los tiempos. Irreductible, siguió probando en diversos sellos, y sus salvajes actuaciones en directo se convirtieron en las más esperadas del circuito nacional. Las letras no le iban a la zaga, y, por ejemplo, la de "Wild, wild party" (1961) no tiene desperdicio: "Fue una fiesta tan, tan salvaje, que ahora se que tenemos suerte de estar vivos". Si bien es verdad que su "Deep Elm blues" (1962) suena psicodélico de más. Decepcionado por la falta de éxito crónica, optó por dedicarse a las carreras de coches hasta que el inglés Dan Coffey, miembro de Breathless, le convenció para que volviese, editando su versión del "Tear It up" (1968). Se animó de tal forma al ser tan bien recibido por los rockers más nostálgicos (Feathers se quedó de piedra cuando unos franceses se pusieron a besarle los pies) que montó un nuevo grupo junto a sus hijos Wanda y Bubba (al cual Charlie había dedicado su canción "Dinky John" cuando tenía tres años), grabó el completo álbum "Rockabilly rhythm" (1973) y abrió un local de sintomático nombre, el Phoenix Club, donde no solo servía copas sino que actuaba, aunque, en uno de sus arranques, lo vendió poco después. Increiblemente, el talento y la fortaleza rockabilly de Charlie no había disminuido un ápice con los años como se demostró con su nuevo álbum "That rockabilly cat!" (1979), que le llevó de vuelta a los shows televisivos. Fundó su propio sello discográfico, el modesto Feathers Records, y siguió tocando y actuando en festivales de rock and roll, convertido en el rocker por antonomasia, difícil en el trato, con el tupe y las patillas intactas (pero canoso), y con unas opiniones que le colocan inmerso y liderando el sector que conocemos como talibanes, es decir, los más intransigentes seguidores del género. Algunas de sus joyas: "El rockabilly es el principio y el final de la música. No ha habido nada mas después de el rockabilly"; "Por lo que a mi respecta Elvis murió en 1955, en cuanto le puso batería a las canciones"; "Cualquier mamá puede cantar como los Beatles mientras lava la ropa: La, la, la, da,.Los Beatles podrían estar actuando 30 días y 30 noches sin parar sin hacerse el más mínimo daño" ; "Elvis era medio negro, por eso echó a su padre de casa a los cinco minutos de morir su madre". No le falta razón en mucho de lo que dice, aunque incurre en una contradicción notoria, ya que el grupo de su hijo, Big City, que tanto le gustaba, tocaba rock más moderno. La diabetes le puso en una situación delicada a finales de los años 80 cuando no pudo seguir pagando las facturas médicas, y un concierto benéfico en 1988, con grandes estrellas del rockabilly apoyéndole, no pudo sacarle del aprieto pues buena parte del dinero recaudado se quedó por el camino (en todas partes cuecen habas). A duras penas editó un fantástico y reivindicativo álbum en 1991, pero tres operaciones a corazón abierto y la estirpación de un pulmón le apartaron de la música. Pero aun entonces compuso grandes temas que pensaba que podrían llegar al número uno si no fuera porque había un complot contra él ("tengo canciones que pondrían a Jerry Lee Lewis en el número uno otra vez, pero ese hijo puta no quiere escucharlas"), aunque vieron la luz en un postrer álbum. Un agravamiento súbito de su diabetes poco después mató al pionero más fiel a los principios del rockabilly. Tenía 66 años tan solo, y estaba preparando un álbum exclusivamente de versiones del "Roll over Beethoven", de Chuck Berry. ¡Todas cantadas por él!.
Músicos: Charlie Feathers (voz y guitarra), Raymond Maupin, Jerry Huffman, Quinton Claunch, Roland Janes, Bill Cantrell y John "Bubba" Feathers (guitarras), Marcus Van Story, Bill Black y Jim Cavanaugh (contrabajo), Stan Kesler (steel guitar), Johnny Bernero, Buddy Harman, J.M. Van Heaton, Bubba Fuller, Jimmy Swords, Jeff Lodson y Buddy Grandel (batería) , Jody Chastain (steel y contrabajo), Ralph Armstrong (piano), Wanda Feathers (voz) y Johnny Bragg & the Prisionaries (coros).


"Bottle to the baby" (1956)