viernes, 5 de diciembre de 2014

Reed Records (Birmingham, 1959 - 1963)

Homer Milan fue un rocker de Alabama (Estados Unidos) que soñaba con convertirse en el nuevo Sam Phillips (de Sun Records) a base de dar salida a los grupos y cantantes de rock & roll y rockabilly de su ciudad y otras cercanas. Para ello creó la modestísima y efímera discográfica Reed, en 1959. Las oficinas y el diminuto estudio de grabación estaban en un pequeño local alquilado (esquina noroeste de la calle 20 con la Primera Avenida), imprimiendo los vinilos en la empresa especializada en estas lides, Rite. Ni siquiera tenían logotipo (era más barato imprimir las galletas standard que te hacía Rite) y el propio dueño tocaba a veces algún instrumento para apoyar a los músicos. Esta falta de medios no le iba a amilanar, y su entusiasmo fue tal que, solo en el año 59 editó más de 20 discos (más todas las grabaciones que se quedaron sin editar)... sin repetir artista!. Es significativo que su primera edición, el rock & roll "Little bop a little" fuese de un grupo hoy perdido llamado Pat Riley & the Rockets y que la tercera (tras el primitivo R&R "Coal miner´s blues" de Gene Cole) fuese un single de du-duá patibulario de Los Jubilaires ("Cárcel de Birmingham" / "Alguien ha cambiado la cerradura"), lo mismito que había hecho Phillips con Los Prisonaires... solo que los Jubilaires, aunque si volvieron a grabar en otras compañías, no triunfaron. Milan siguió probando fortuna con Charlie Hunt, Helen June Gray & the Noojinaires, Jo Ann Dichiara, todos rockeros, pero ninguno hacía rockabilly hasta la edición del "I want your lovin´" de Abby Lee. Esta salvaje chica, que mereció mejor suerte, iba acompañada por un excelente grupo local llamado The Jesters, los cuales serían grupo de apoyo de otros oscuros rockeros de la casa, como Billy Carl o Johnny Gore. Otro buen grupo rockabilly de Birmingham eran The Co´s, que fueron la banda de Jerry Woodward en Reed ("Who´s gonna rock my baby" o "You love this guitar better than me", esta última a dúo con Ronnie Wilson). Tras, al fin, hacer un simple logotipo a base de notas musicales, destaquemos a Country Boy Eddie ("Hang in there like a rusty fish hook"), Jim Wilson & the Flares ("Have a tear on me"), Lee Long & the Four Fifth ("Samanthy"), los du-duaeros Botie Quinn & the Top Hats ("A fool in love"), Malon Hurst ("Love ain´t nothing but sorrow"), Tommy Fowler ("My pretty baby"), Paul Ballenger ("I hear thunder"), acompañado de los citados Flares, o a Lawrence Shaul & the Aristocats ("Hey little mama"), convirtiendo a Reed en una de las mejores factorias de rockabilly, si no la mejor, al sur de Memphis. Aun así había más entusiasmo y gusto que vista comercial y, de todos los que grabó solo a Bobby Mizzell, a Mason Dixon y a los citados Gore y Shaul, les hiría lo suficientemente bien como para seguir viviendo de la música toda su vida. Viéndole las orejas al lobo, por las pocas ventas, Milan ya había ido dejando de lado Reed para crear una especie de filial incluso más barata (la cual nunca tuvo ni logotipo) llamada Arlington desde finales de 1959. El primer disco editado ya dejaba claro cierto continuismo: El rockabilly "Sweet sweet baby" (1959) de Norris Mims. Luego llegaría otro single del género, "Bye, bye baby", por Chuck Wesley & the Highland Travelers, pero ninguno de los dos tuvo el más mínimo éxito y de ellos nunca más se supo. Tras un disco de gospel con Los Harmony Four (que todavía siguen cantando por las iglesias baptistas sureñas), Arlington volvió con fuerza al rockabilly con "I´m gonna tell on you" (1960) de John Henry & the Steel Drivers (un pseudónimo tomado de una leyenda popular americana). Es una pena que Henry no volviese a grabar pues demuestra, en este su único disco, no solo fuerza y alegría, sino un sentido de la posible comercialidad del género de la que tomarían nota en el futuro estrellas como Matchbox. No era posible entonces, con el rockabilly recién pasado de moda, y Henry cayó en la oscuridad más absoluta. Del mismo modo pasaron por allí David Hiser y su "Dodge City Kitty", el high-schooler Tommy Compton y su "Lone star" y Sue Golden & the Illusion con su rockabilly "I ain´t gonna be your baby but one time" (1962). Fue el último esfuerzo de Milan por intentar vender discos propios tras unas ventas ínfimas, pero merece todo nuestro agradecimiento y respeto por su gran labor en pro del género en una época tan difícil para ello. Si algo se le puede echar en cara es no habido tener más insistencia grabando a sus mejores artistas. Mantuvo sin embargo el estudio de grabación Reed-Arlington, que había mejorado y que, como se puede apreciar en los discos, tenía un sonido excelente, limpio pero con personalidad. Allí grabaron, antes de que Milan cerrase el negocio a mediados de los 60, los del grupo instro local The Ramrods "Slee Zee" y "Slouch ee", que les editarían con relativo éxito los del sello Queen. El pequeño edificio donde estaba Reed Records sigue pie, pero ni una mísera placa recuerda su glorioso intento.