viernes, 11 de octubre de 2013

Jerry J. Nixon (Yorkshire, 1937 - Alburquerque, 2000)

Gerald Hall James nació en el norte de Inglaterra y pronto se convirtió en un chaval conflictivo, entrando en pandillas y cometiendo pequeños hurtos. En su vagabundeo marchó hacia el sur, recalando en Southampton donde sus hábitos fueron a peor, siendo detenido mientras intentaba atracar un banco cuando solo tenía 17 años. Liberado tras pasar un año en un siniestro reformatorio, se fue directamente al puerto con la intención de embarcarse y dejar el país para siempre. Consiguió empleo como grumete en un navío que iba a Estados Unidos y al llegar allí dijo a las autoridades portuarias que era Jerry James Nixon (el apellido lo tomó del entonces vice-presidente Nixon), un buen chico de Minnesota, y sin más preguntas ni sospechas empezó como tal su nueva vida en América. Desde el este empezó a recorrer el país de forma errante, haciendo auto-stop o subiendo a trenes de mercancías, hasta que recaló en Santa Fé, Nuevo Méjico, donde consiguió un empleo en una fábrica de cajas. La opresión que sufrían los trabajadores le empujó a unirse al Partido Comunista, gesto doblemente bravo si tenemos en cuenta que el país estaba en medio de una caza de brujas anti-comunista totalmente paranoica. Cuando oyó a Elvis en la radio su vida cambió una vez más, aficionándose con pasión por el rockabilly. No tenía ninguna educación musical, aunque sí oido, algo de voz, apostura y mucha, mucha caradura, así que se presentó ante el grupo de rock & roll local, los aficionados y principiantes The Santa Fe Flames (la mayoría de ellos hispanos), como su nuevo cantante. En principio lo hizo con la intención solo de pasarlo bien, pero cuando empezaron a ensayar aquello sonaba bastante bien y los chicos empezaron a animarse. Se cambiaron el nombre a The Volcanoes, pues la energía que desprendían en directo era realmente explosiva, y después de verles actuar en una fiesta el propietario de discos Quality, Leonard Sánchez, les invitó a su estudio. Eran algo caóticos, irreverentes y poco ortodoxos, pero eso era parte de su atractivo y Sánchez, aunque de momento no les publicó ningún disco, se convirtió en su manager, sacándoles en una gira que llegó incluso hasta Méjico. La presencia imponente de Nixon y su acento inglés le hicieron pronto ganarse el apodo de El Caballero del Rock´n´Roll, clara muestra de la ignorancia de su delictivo pasado, por lo que se le empezó a promocionar como un cantante solista, con el nombre abreviado a Jerry J. Nixon. Finalmente grabaron temas excelentes, compuestos por Nixon, pero de un rock & roll tan macarra que el público no estaba aun preparado para ello. "Why did I?" (1958) o "Traveling free" son solo pequeñas muestras de este estilo de lata que parece venido de las bandas garajeras de diez años después. Hicieron una gran gira sureña en ese mismo año de 1958, llegando a telonear a Gene Vincent en Dallas. Quizá nadie más indicado que ellos para hacerlo en aquel momento. Sus obras maestras serían "Railroad shuffle" (1959), un tardío rockabilly que sonaba mucho más limpio, y "Saturday midnight bop" (1960), con una sorprendente sección de vientos latinos, hasta que el sentimiento rocker acaba desbordándose. Empezaron a venderse bien, pero los chicos veían poco de su dinero pues Sánchez les dijo que lo estaba reinvirtiendo. Era verdad, pero lo hacía en partidas de poker y en peleas de gallos. Cuando Nixon se enteró se encaró con su jefe y le acabó dando tal paliza que le mandó al hospital y el Caballero del Rock terminó en la cárcel. Sánchez retiró los cargos (al fin y al cabo él también había delinquido y no era bueno enemistarse con su pupilo) y aun se grabó otro tema en Q (Quality), "Red sun" (1964). Pero aquello ya no tenía remedio y el estudio se arruinó, dejando en la calle a Nixon y a sus Volcanoes. De ellos solo siguió tocando su saxofonista José Martínez, convirtiéndose con el tiempo en un respetado músico de jazz. Nixon, por su parte, y sin haber perdido su espíritu aventurero, dejó la música para emplearse en los campos petroliferos de Tejas durante casi tres años. Luego volvió a Nuevo Méjico, empleandose como chofer de un asilo, y muriendo cuando contaba solo 62 años de edad.
Músicos: Jerry J. NIxon (voz), José Martínez (saxo) & The Volcanoes. "Railroad shuffle" (1958 o 1959).