viernes, 6 de mayo de 2011

Los Sonor (Madrid, 1960 - 1965)

Unos amigos de la capital de España deciden formar un grupo de versiones de rock and roll y du-duá al que ponen el nombre de Los Sonor. Son Carlos Guitart, Joe González, José Antonio Otero y Manuel Escobar, y pronto empiezan a conseguir bastantes actuaciones en clubs de la ciudad. No obstante Otero decide dejar la banda, siendo sustituido por un tipo llamado Luis Eduardo Aute, que también canta. Con esta nueva formación y con un batería alquilado se presentan al famoso programa concurso de televisión "Salto a la fama", que no ganan pero que les hace ganar cierta fama al no estar acostumbrado aun el país a ver rockeros nacionales. Aute les deja también, convirténdose con el tiempo en uno de los cantautores españoles de más éxito (su tétrica "Al alba" llegaría al número uno muchos años después), poco antes de que consigan un contrato nada menos que con RCA, multinacional que sin embargo decide no arriesgar nada y la promoción de su primer EP, en el que destaca su versión de "Unchained melody", "Melodía encadenada" (1961), se la tienen que hacer ellos mismos. La tirada de 250 ejemplares no daba para más que para regalarlos a los pincha-discos y que estos promocionaran su música por la radio. Fue suficiente, lograron que les invitaran al entonces prestigioso Festival de Benidorm ganando el primer premio y la fama nacional, confirmada poco después con el éxito de "Esa chica alborotada" (1961), una vez más versioneando clásicos rockeros del otro lado del Atlántico con bastante fortuna. Tras nuevos cambios en la formación (entrando entre otros Manolo Díaz) y como tantos otros grupos de la época los chicos tocaron los bailes de moda, que en los primeros años 60 hacían verdadero furor, como el twist o el madison, pasándose, tras la marcha de Díaz a trabajar en Liberia (pronto volverá para intentar una carrera en solitario) y coincidiendo con el fichaje por discos Philips, a la música surf y los temas intrumentales, destacando entre ellos "Barracuda" (1963). Pero de forma sorprendente dejan la banda González (para formar Los Pasos junto a ex-miembros de Los Diablos Rojos y Los Flaps, y que luego darían lugar a los pésimos Taranto´s) y Escobar para iniciar una mediocre carrera en solitario bajo el nombre de Emmanuel (aunque luego le irá mejor con un deleznable grupejo llamado La Compañía) y el resto de los muchachos empiezan a adaptar temas populares españoles, destacando "Los cuatro muleros" (1964). Pronto caen en cierto conformismo y se olvidan de la acústica del rock & roll clásico, evolucionando al rock sesentero y enmarcándose un poco en los postulados del movimiento ye-yé, de los que son precursores. Hacen una gira por Francia, pésimas contribuciones cinematográficas y de banda de acompañamiento de Miguel Ríos, por lo que no extraña que en ese momento el batería Jorge Matey deje el grupo para irse a Los Pekenikes (luego estaría en Beta Quartet y en Los Archiduques -la primera banda del luego malogrado rey del tecno-glam español Tino Casal-) y que Guitart, el único miembro original que quedaba, se vaya para formar el efimeramente exitoso grupo Los Flecos (con ex-integrantes de Los Estudiantes y los propios Flaps), disolviéndose el resto poco después. Dos de ellos, Tony Martínez y Manolo Fernández, deciden entonces unirse a tres miembros de un grupo mallorquín llamado Mike & the Runaways (antes conocido como Lom & the Cries), uno de los cuales es un carismático cantante aleman, currante en una fábrica de cerveza, que ya ha grabado acreditado como Mike Keller o Mike & the Firebirds, y que ahora se hará llamar Mike Kennedy. Durante unos meses, bako el ala protectora del propio Diaz, se harán llamar algo engañosamente Los Nuevos Sonor, ya que su sonido es claramente ye-yé, pero tras la entrada como manager del propio Guitart se rebautizarán muy oportunamente como Los Bravos, haciendo historia en el rock con su super-éxito "Black is black" (1966), obra que llegaría a los primeros puestos de las listas en gran parte del mundo occidental. Tras unas giras más recordadas por las aventuras pasadas que por el clamor popular (en Turquía, como no, a punto estuvieron de ser linchados), decidieron circunscribir su radio de acción a España, nación donde se mantuvieron en la cresta de la popularidad hasta que la mujer de Fernández se mató en un accidente de coche y él, desolado, decidió suicidarse. Una claúsula del suculento contrato cinematográfico que tenían (lo que más alegrías les daba ya a finales de los años 60) estipulaba que quedaba roto si uno de sus populares componentes se separaba del grupo de forma voluntaria: El suicidio de Fernández se consideró legalmente una separación voluntaria (la verdad es que si) y sus días de promocionarse en el cine terminaron. Para colmo se le sustituyó por un ex-miembro de los británicos Thunderbirds que aparecía en escena tocado con una capucha bajo la excusa de un concurso de adivinación de quién era el nuevo componente. Cuando se rumoreó que era el propio Fernández todo el mundo se les echó encima por el mal gusto al bromear con el suicidio. Esto precipitó la marcha de Kennedy (cuya carrera en solitario fracasaría) y sus poco afortunadas sustituciones, una de ellas por el solista de Yes, con la consiguiente caida en picado en popularidad y ventas hasta su disolución ya en 1974. Luego se han reunido como Mike Kennedy & Los Bravos y en algunos conciertos nostálgicos. Guitart se concentró entonces en los sellos discográficos que había creado, Movieplay y Dail, aunque su temprana muerte en accidente de tráfico en 1979 truncará de raiz nuevos proyectos musicales. En cuanto a Díaz se convirtió en un alto ejecutivo musical, llegando a presidente de la delegación hispana de la CBS.
Músicos: Manuel Escobar (voz), José Antonio Otero, Luis Eduardo Aute, Fernando Sánchez, Manolo Díaz y Tony Martínez (guitarra), Carlos Guitart (bajo y contrabajo), José Luis "Joe" González y Manolo Fernández (teclados) y Jorge Matey (batería).

"Los cuatro muleros", gran muestra del Spanish-Instro.