lunes, 4 de abril de 2011

Los Coyotes (Madrid, 1979 - 1991)

Víctor Aparicio, joven talentoso e inquieto, deja su Pontevedra natal para marchar a la capital de España a estudiar Bellas Artes. Pero cuando llega a Madrid en la segunda mitad de los años 70 se encuentra con un panorama intelectual y artístico del que nada decían los organismos oficiales, una explosión de creatividad juvenil que va creciendo exponencialmente hasta desembocar en aquella explosión que fue conocida como La Movida (sobre ella escirbiría Aparicio un anecdotario años después). No es solo las artes plásticas lo que destaca, sino también y cada vez con más fuerza, la música, y Víctor decide formar su propio grupo junto a tres amigos (Fernando Gilabert, Ramón Peñas y Fernando del Valle), al igual que centenares de jóvenes más, pero al contrario que estos (que estilisticamente se centraron en el punk y en la Nueva Ola) se decantan por el rock & roll clásico de los años 50 y por el rockabilly, estética y ritmos rockers que marcarían el espectacular comienzo de su mítica banda, Los Coyotes. Cuando comienzan a tocar apenas tienen experiencia ni técnica, pero a Víctor le sobra confianza en si mismo y deciden que deben arriesgarse a grabar una maqueta que rapidamente colocan a las emisoras nacionales, receptivas entonces (¡Que tiempos!) a cualquier nuevo proyecto juvenil de calidad. Inmediatamente se hacen conocidos, sobre todo entre el incipiente panorama rocker madrileño, y consiguen telonear nada menos que a Matchbox en los momentos de mayor gloria de este grupo (eran nº 1 en toda Europa). El concierto, que fue transmitido por radio a toda España en un programa significativamente llamado "Champú, peine y brillantina", les dió el empujón que necesitaban, a pesar de que todavía estaban algo verdes. Esto lo compensaban con su desparpajo y con la diversión que suponían sus conciertos, fiestas impredecibles en las que el público podía participar a tope o incluso pelear con ellos, doy fe. Por otra parte sus influencias cada vez se fueron abriendo más, incluyendo rhythm & blues, punk, nueva ola o blues, lo que les apartó de los rockers más cerriles que prefirieron agruparse en torno a grupos más estrictos como Los Rebeldes. Los Coyotes denominaron esta mezcla de estilos punkabilly, nuevo terminó que, junto al de punk-rocker de Los Ramones, consiguió calar un tiempo y que retardó en España la aparición del quizá menos afortunado, aunque claramente diferenciado, psicobilly. Etimologías aparte, esta derivación del grupo llevó a Peñas a pasarse a los más puristas Bulldog, debiendo hacerse ciertos ajustes en la formación. Por fin graban su primer disco, el EP "Extraño corte de pelo" (1982), seguido, previa renuncia de Del Valle también, del maxi-single "Ella es tan extraña" (1983), donde los postulados del rockabilly ya se han ido dejando atrás definitivamente para acercarse al estilo indefinido punk-rock-horror de gente como Los Cramps. Pero a partir de aquí, y de forma desconcertante, cambian radicalmente hacia el rock latino, lleno de influencias de ritmos sudamericanos, y cuya culpa debe atribuirse casi en exclusiva al propio Aparicio, cuyo oido se vio contaminado por estas horribles músicas. La táctica, no obstante, tuvo éxito y triunfaron plenamente con "300 kilos" (1983), un himno pan-hispano que aun podía oirse con agrado por predominar cierta influencia mariachi, a pesar de su irritante monotonía y longitud. Nuevos cambios se producen en la formación y cuando Gilabert empieza a pasar más tiempo con el grupo de tangos Malevaje que con Los Coyotes, Aparicio es ya él único miembro original que queda. Fichan por la discográfica oficosa de la movida, DRO, y ahí es donde darán el callo con el magnífico álbum "Mujer y sentimiento" (1985), que aunque les confirma como los grandes del rock latino español (por más que grupos como Gabinete Caligari o Radio Futura les quitaran ese título en los círculos oficiales) deja ver que aun su espíritu rocker no se había apagado al hacerse evidentes aun las influencias del rockabilly y otros estilos amigos como el surf y el psicobilly. Lo que es más, a partir de ese años empiezan a dar conciertos con su grupo paralelo de rockabilly, Las Hienas. Una cosa es el dinero (no les fue nada mal un tiempo con Los Coyotes) y otra el alma. Sin embargo, una vez más, Aparicio dejó a todo el mundo patidifuso cuando de la noche a la mañana volvió a apretar la tuerca. Adoptó ahora el apodo de Víctor Abundancia, explotando la imagen de un hiperbólico macho latino de pelo en pecho, y exageró hasta la parodía sus ritmos latinos a la vez que los mezclaba con funk, tecno y con las letras del efímeramente llamado porno-pop. El resultado era una pachanga bailonga y algo hortera que sin embargo dio un resultado comercial increible con la inteligente, pegadiza y oportuna "Esta noche me voy a bailar" (1989), número uno en algunas listas de éxitos. Pero esta traición a sus raices le valió que no solo su público de siempre, sino también sus compañeros le dieran la espalda, y su proyecto personal pasó a llamarse ahora Los Coyotes de Víctor Abundancia, convirtiéndose ya en una penosa orquestina caribeña llena de músicos gitanos y sudamericanos. Abandonado por el gran público, Aparicio se dedicó en los años 90 a sus otros dones, sobre todo el dibujo y el comic, que se le dan realmente bien, y después comenzó una carrera en solitario haciéndose llamar Víctor Coyote. Después de tanta vuelta al final tuvo que reunir al la formación original para tocar sus mejores canciones de los años 80 bajo el sobrenombre de Coyotes 84, y con eso siguen de ven en cuando aunque la verdad es que Aparicio ya es casi más conocido por su labor gráfica que por la musical. Músicos: Víctor Aparicio (voz y guitarra), Fernando Gilabert (guitarra y contrabajo), Ramón Peñas (contrabajo), Fernando del Valle, Carlos Torero y Celestino Albizu (batería), Ulises Montero (saxo) y Ramón Godés (guitarra). "Aquí estoy de nuevo"

3 comentarios:

ata dijo...

Cómo molan. El primer disco que compré fue "Ella es tan extraña" y "Trabajando en el verano" era bestial.
Hará un par de años Víctor Coyote ha sacado "¿A qué viene ahora silbar?", con contrabajo y todo, no le digo más, volviendo al redil. En los festivales de cómic toca el ukelele o da conciertillos...es un tío listo. El libro que sacó de anécdotario de La Movida también era cojonudo.

Jesus el Rocker dijo...

Gracias amigo, o no sabía o no recordaba lo de su libro de la movida. Por cierto, aviso a los lectores, entrad en el blog de ata, debería ser obligatorio.

ata dijo...

El libro de Víctor Coyote se llama "Cruce de Perras". Gracias por la prescripción