domingo, 28 de noviembre de 2010

The Prisonaires (Nashville, 1950 - 1955)

Tal y como su nombre indica, Los Prisonaires eran un grupo que se había formado en la cárcel, concretamente en la penitenciaría del norteamericano estado de Tennessee. Aunque se habían acogido al programa de rehabilitación del reformista James Edwards con la manifiesta intención de reformarse y con la oculta de conseguir una reducción de condena, no debemos olvidar que estos chicos no eran ningunos angelitos a pesar de lo que sus voces pudieran hacer creer. De hecho su solista, Johnny Bragg, llevaba ya casi diez años cumpliendo una larga condena por seis cargos de violación, y otros dos miembros, Ed Thurman y William Stewart, cumplían 99 años por un asesinato conjunto. Los otros dos, John Drue y Marcell Sanders, cumplían condenas menores por comprar material robado y por homicidio involuntario respectivamente. Pero a finales de los años 40 surgió una corriente redentora de presos encabezada sobre todo por damas de asociaciones puritanas que pensaban que todos los hombres son buenos por naturaleza y merecen una segunda oportunidad (esta política carcelaria de comprensión terminó cuando el terrible asesino psicópata Carl Panzram se acogió a ella y aprovechó uno de sus permisos para sembrar el país de muerte y destrucción), algo que Los Prisonaires pretendían demostrar. Convencieron a todo el mundo de su arrepentimiento gracias a sus sentidos conciertos ante las autoridades, de música gospel y de blues, que poco a poco fue derivando hacia el rhythm & blues. Consiguieron que se les transmitiera por la radio, y uno de los que les oyó fue un productor de radio que les recomendó a un joven dueño de una nueva discográfica, Sam Phillips de Sun Records. No era nada nuevo que los reos sureños surtiesen de música a los de fuera, de hecho muchos músicos pagaban visitas a cárceles para oir temas y, sobre todo, letras sobre lo que los presos tenían que decir. El caso es que el persuasivo Thurman, líder del conjunto, consiguió que el grupo pudiese ir hasta Memphis para una audición en Sun. Hasta allí se desplazaron en un camión jaula, asombrándose Bragg de como había cambiado el mundo exterior ("¡Mirad que cementerio tan divertido!" gritó a los demás al ver por primera vez un auto-cine), y actuaron bajo la atenta mirada de varios guardias armados. A Phillips le gustó la canción de Bragg que interpretaron, la balada "Just walkin´ in the rain" (1953), y se la editó con gran éxito pues se vendieron en pocos días más de 50.000 copias. Fue uno de los primeros éxitos de Phillips, ya con gran vista para cazar nuevos talentos, aunque la versión que acto seguido haría Johnnie Ray vendería mucho más (cuando le enviaron a la celda el cheque con los royalties que le correspondían por los derechos de la canción, 1400 dólares, Bragg, que no sabía de números, copyrights ni cheques, dijo que se lo cambiaran por unas chocolatinas y tabaco). El caso es que Los Prisonaires se convirtieron en celebridades locales, más cuando se supo su condición de presidiarios, y fueron invitados a participar en multitud de conciertos y programas de televisión, incluso a un pase privado a la mansión del gobernador del estado Frank Clement (que llegó a manifestar que eran su grupo preferido) sin intentar aprovechar la circunstancia para escapar jamás. Pero eso no significaba que no anhelaran la libertad, de hecho en la mansión le hicieron la pelota cantando "¡Que hay de Frank Clement (ese hombre tan poderoso)?", e introdujeron constantemente en los coros, de forma subliminal, "Libertad condicional, por favor". En los siguientes discos en Sun no ocultaban su condición, y aparecían subtitulados, casi con orgullo, como "Confinados en la penitenciaría estatal de Nashville", siendo además acompañados al piano por el gran Ike Turner. Las autoridades penitenciarias estaban encantadas pues eran un ejemplo de que su programa rehabilitador funcionaba a la perfección. Los chicos les dieron la razón con su siguiente disco, un EP proto-doo-wop pero también muy religioso y ensalzador del triste destino del pecador arrepentido, materializado en el autobiográfico tema "A prisoner´s prayer" (1954). Así las cosas no era de extrañar que le concedieran la libertad bajo palabra a Drue y Sanders, por lo que se incorporaron al grupo otros como Hal Hebb para sustituir a estos. Al poco se rebautizaron como The Sunbeams (Los Rayos de Sol) y pronto giraron ya claramente hacia el emergente du-duá, destacando de tal manera que los de discos Excello les ficharon. Les cambiaron el nombre a The Marigolds (Los Maravillas) para evitar problemas con otros Sunbeams y porque no les sonaba adecuado a su estilo. Su primer single, "Rollín´ stone" (1955), está muy influido por el calipso, moda que en esos momentos estaba haciendo estragos entre los grupos vocales, pero es una excelente muestra de su buen hacer. La comercialidad buscada tuvo su recompensa cuando el disco se colocó en el número ocho de las listas de rhythm & blues. A pesar de los éxitos, aplicando una táctica tantas veces vista en el mundo del doo-wop (pero no por ello acertada) los de la discográfica decidieron matar la gallina de los huevos de oro desdoblando su personalidad, es decir, mantenerlos en su linea comercial que no había ido mal como Marigolds y lanzarlos bajo el nombre The Solotones con un estilo más divertido y rockero, un poco al modo de los emergentes Coasters. Esto no mejoró las ventas pero si terminó de desconcertar a los que les habían seguido desde el principio y la estrategia fue, como tantas otras veces, un fracaso absoluto y ambos discos pasaron completamente desapercibidos. Empezaron las deserciones y, dado el protagonismo de su cantante solista, pasaron ahora a llamarse Johnny Bragg & the Marigolds, editando dos singles más, entre los que destaca la canción "Juke-box rock´n´roll" (1956), pero que desgraciadamente también pasaron sin pena ni gloria. No obstante al menos les llegó a Bragg, Thurman y Stewart la ansiada libertad bajo palabra en 1959. Stewart, decidido a recuperar el tiempo perdido, dejó la música y se marchó a Florida a gastarse en drogas todo lo que había ganado. Solo unas semanas después de su liberación se lo encontraron muerto en un sórdido motel víctima de una sobredosis. Bragg parecía más inteligente y fichó nada menos que por discos Decca para iniciar una carrera musical en solitario que se adivinaba prometedora. Desgraciadamente fue arrestado al poco de salir del trullo por quebrantar la condicional, siendo condenado a seis años y medio. ¿El motivo? Agarraos: Estar retozando con una mujer blanca en el asiento trasero de su coche (¿No os lo he dicho? Eran negros), que además resultó ser su mujer. Increible, pero enmarcado en la brutal segregación racial del sur de Estados Unidos (sus detractores mantienen que le tendieron esa encerrona porque había violado a otra mujer blanca y la policía no podía demostrarlo). Con resignación digna más de un santo que de un ex-violador, Bragg formó unos nuevos Prisonaires durante su encierro, pero ya sin ningún éxito y sin grabar siquiera nada. Durante esta nueva condena recibió la visita del rey del rock and roll Elvis Presley (que le había ayudado en alguna de sus grabaciones en Sun) en 1961 que le preguntó si podía hacer algo por él o conseguirle un buen abogado. Cuando salió de la cárcel, ya en 1967, era un hombre acabado y sus discos prometidos para Decca fueron oscaras canciones de rhythm & blues o country que no tuvierno ningún éxito. Se tuvo que dedicar a trabajar de sepulturero hasta su muerte de cáncer en el año 2004. Hebb, por su parte, murió de forma trágica en 1963, el día siguiente del asesinato del presidente Kennedy. Injustamente nada se dijo de su deceso, ocupados los rotativos en homenajear a un criminal. Como si no pudieran escapar a su destino y como si estuvieran perseguidos por una maldición que les advirtiera de que habían estado más seguros entre rejas, Sanders murió solo 4 años más tarde en circunstancias no aclaradas pero sospechosas, Thurman en 1973, en un accidente de coche, y Drue de cáncer en 1977, todos jóvenes aun.
Músicos: Johnny Bragg (solista), Edward Lee Thurman (tenor), William Stewart (barítono), John Edward Drue y Hal Hebb (2º tenor) y Marcell Sanders y Willy Wilson (voz bajo).

·Just walkin´ in the rain".